viernes, 8 de diciembre de 2017

HOY CELEBRAMOS LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA VIRGEN...


EL 8 de diciembre de 1854: el papa Pío IX promulga el dogma de la Inmaculada Concepción de María.
25 de marzo de 1858: en la fiesta de la Encarnación del Verbo, la Santísima Virgen se aparece en Lourdes a Santa Bernadette y confirma el dogma diciendo: “Soy la Inmaculada Concepción”.
Pero ya treinta años antes, otro hecho sobrenatural y sorprendente confirmó la Inmaculada Concepción de la Virgen Madre de Dios. Y quien la confesó fue alguien que jamás esperaríamos que lo hiciese. Un episodioque relata el p. Gabriele Amorth.
Era el ano 1823. El diablo había poseído a un joven analfabeto de apenas 12 años de edad, residente en la actual provincia italiana de Avellino, en la región de Apulia. Estaban en la ciudad dos religiosos dominicos, el p. Gassiti y el p. Pignataro, ambos autorizados por el obispo a realizar exorcismos.
Los sacerdotes hicieron una serie de preguntas al diablo que poseía al muchacho, entre ellas, una sobre la Inmaculada Concepción.
El diablo confesó que la Virgen de Nazaret jamás había estado bajo su poder: ni siquiera desde el primer instante de su vida, pues ella ya fue concebida “llena de gracia” y toda de Dios.
Aunque sea el “padre de la mentira”, el diablo puede ser obligado en el exorcismo a decir la verdad, incluso en materia de fe. Fue así que los dos sacerdotes exorcistas le obligaron a reverenciar a la Virgen y a alabar su Concepción Inmaculada en forma de versos.
Humillado, el diablo se vio forzado en nombre de Cristo a cantar la gloria de María, y lo hizo mediante un soneto en italiano, ¡perfecto en construcción y en teología!
Reproducimos la continuación, la traducción al español:

Soy verdadera madre de un Dios que es Hijo,
Y soy su hija, aún al ser su madre;
El desde la eternidad existe y es mi Hijo,
Y yo nací en el tiempo y soy su madre.

Él es mi Creador y es mi Hijo,
Y yo soy su criatura y su madre;
Fue divino prodigio ser mi Hijo
Un Dios eterno y tenerme a mi por madre.

El ser de la madre es casi el ser del Hijo,
Visto que el Hijo dio el ser a la madre
Y fue la madre la que dio el ser al Hijo;

Si, pues, del Hijo tuvo el ser la madre,
O hay que decir que está manchado el Hijo
O hay que decir Inmaculada a la madre.

viernes, 1 de diciembre de 2017

LOS 10 PODERES DE LA INTELIGENCÍA ESPIRITUAL...




El filósofo catalán Francesc Torralba Roselló, consultor del Consejo Pontificio de la Cultura en el Vaticano, lleva años trabajando en la INTELIGENCIA ESPIRITUAL. 

¿Se ha preguntado usted cómo está de inteligencia espiritual?
En esta charla con Aleteia, detectamos junto a Francesc Torralba de qué trata la inteligencia espiritual.
Este experto, consultor del Pontificio Consejo para la Cultura, los ha condensado en el libro Inteligencia espiritual publicado por Plataforma.

1 ¿Vale la pena vivir?
Sea cual sea la formulación concreta, ¿Tiene sentido la vida? ¿Qué me cabe esperar?, esta pregunta hace explícito el carácter misterioso de la persona.
El ser humano siempre está en búsqueda.
El ser humano, en virtud de su inteligencia espiritual, es capaz de interrogarse por el sentido de su existencia, tiene el poder de preguntarse por lo qué realmente va a dotar de valor su estancia en este mundo.
En grados distintos, podemos distinguir en los mamíferos superiores formas de inteligencia lingüística, emocional, interpersonal, pero la inteligencia espiritual es una modalidad específica del ser humano.

2. El preguntar último:
¿Qué tipo de interrogaciones son un producto de la inteligencia espiritual?: ¿Para qué estoy en el mundo? ¿Qué sentido tiene mi existencia? ¿Qué puedo esperar después de mi muerte? ¿Qué sentido tiene el mundo? ¿Para qué sufrir? ¿Para qué luchar? ¿Qué es lo que merece ser vivido?
No disponemos de respuestas evidentes a tales preguntas, pero el preguntar último, la búsqueda del para qué constituye un estímulo al desarrollo filosófico, científico y tecnológico de la humanidad.
La inteligencia espiritual no se satisface con el cómo, ni con el porqué. Necesita conocer el para qué.

3. La capacidad de distanciamiento:
La inteligencia espiritual da el poder de tomar distancia de la realidad circundante, pero también de nosotros mismos.
Tomar distancia no debe entenderse en un sentido físico. La inteligencia espiritual nos permite separarnos del mundo, de nuestro propio cuerpo, pero tal operación es únicamente mental.
Consiste, pues, en separarse, sin dejar de ser, sin abandonar el mundo.
La distancia es, paradójicamente, el único modo de comprender realmente algo. Para poder valorar la textura y la calidad de un vínculo, de una relación, de una amistad, es esencial tomar distancia y, luego, desde la contención de las pasiones y las emociones, valorar con ecuanimidad.

4. La autotrascendencia:
Trascender consiste en ir más allá, en no contentarse con lo que se es, con lo que se tiene, con lo que se sabe. El trascender expresa una carencia, pero también una esperanza.
Más allá del significado religioso de la palabra trascendencia, la capacidad de trascender no es algo que acontece sólo en personas religiosas, sino en todo ser humano, pues toda persona aspira a superar un límite.

5. El asombro:
Una cosa existir. Otra cosa, muy distinta, es darse cuenta de que uno existe. La planta existe, ocupa un lugar en el espacio y dispone de tiempo de vida, pero ella no sabe que existe. No experimenta la sorpresa de existir, ni el vértigo del fluir temporal.
La admiración requiere de la distancia física. Para admirarse de una obra pictórica, de un paisaje, del cielo estrellado o de un cuerpo bello, uno debe tomar distancia física, alejarse de ello.
Cuando uno se da cuenta que existe, pudiendo no haber existido, experimenta una sorpresa y esta sorpresa le conduce a amar la vida y a gozar intensamente de ella, a convertir su estar en el mundo en un proyecto.

6. El autoconocimiento:
La inteligencia espiritual nos faculta para adentrarnos por aquella infinita senda que conduce al conocimiento de uno mismo.
Los grandes maestros de la historia de la humanidad, desde Sócrates hasta Confucio, han mostrado que el primer objetivo de la educación es el conocimiento de uno mismo
Cuando una persona cultiva la inteligencia espiritual tiene capacidad para distinguir el personaje del ser, la representación de la esencia. Entonces uno puede llegar a desprenderse de lo que algunos autores denominan el ego y abrirse a la dimensión trascendente que nombran el Self.

7. La facultad de valorar:
La tarea de valorar es inexcusablemente humana y convierte al ser humano en un sujeto ético. La experiencia ética halla su fundamento en la inteligencia espiritual. Somos seres capaces de tener experiencia ética, porque tenemos capacidad para tomar distancia y llevar a cabo valoraciones.
Sólo el ser humano es capaz de construir su propia pirámide de valores (pirámide axiológica) y vivir conforme a ella.

8. El gozo estético:
Un ser espiritualmente sensible se deleita con la belleza natural, con las manifestaciones artísticas y con la simplicidad de las pequeñas cosas.
La experiencia estética es una vivencia específica del ser humano, una peculiaridad de su ser en el mundo que no se detecta en ningún otro ser.
El animal busca la presa y cuando la tiene a su alcance, ataca. El ser humano es capaz de tomar distancia de los impulsos primarios, de contenerlos y de canalizarlos oportunamente. Le basta con vivir, anhela la bondad, el bien, la unidad, la belleza y, ante todo, vivir una vida con sentido.

9. El sentido del misterio:
Lo misterioso circunda al ser humano por todas partes. El misterio es lo insondable, lo que va más allá de lo desconocido o se conoce mal. En sentido estricto, significa lo que está oculto, lo que no se percibe con los sentidos, ni se aclara con la razón.
El ser humano, a lo largo de la historia, se siente constantemente invitado a aclarar el misterio del mundo y de la persona.
La inteligencia espiritual nos faculta para suscitar preguntas. Una persona profunda aprende a convivir con las últimas preguntas.

10. La búsqueda de una sabiduría:
Al ser humano no le basta con los conocimientos científicos. Toda persona anhela una orientación que le permita aspirar a vivir una vida feliz.
La inteligencia espiritual faculta para la labor de síntesis, para la mirada de conjunto. El hecho de que no existan respuestas concluyentes en el plano científico, no significa que no existan respuestas inteligentes, con plenitud de sentido.

Miriam Díez Bosch

jueves, 30 de noviembre de 2017

PENSAMIENTO DEL PAPA FRANCISCO...



"Los ríos no beben su propia agua;
los árboles no comen sus propios frutos.
El sol no brilla para si mismo
y las flores no esparcen su fragancia para si mismas.
Vivir para los otros es una regla de la naturaleza.
La vida es buena cuando tu estás feliz,
pero la vida es mucho mejor cuando los otros
son felices por causa tuya".

PAPA FRANCISCO

miércoles, 29 de noviembre de 2017

TODO INCLUIDO...

      
Uno de los grandes reclamos del turismo son los viajes del “Todo incluido”, donde te garantizan que no has de pagar nada, que todo lo que disfrutes será gratuito.
Nos demos cuenta o no, algo parecido nos pasa en la vida. Quizá sea la costumbre, el que “siempre ha sido así”, la cotidianeidad... La que nos lleva a percibir como necesario todo aquello que es gratuito y no nos deja caer en la cuenta de que nuestra vida también es un viaje con “todo incluido”, donde no hemos pagado ni el billete, y se nos ofrecen multitud de servicios y oportunidades sin que hayamos hecho nada para merecerlas.

La conciencia de la gratuidad es uno de esos prismas que modifican sustancialmente nuestra percepción de la vida. Y es curioso el efecto de “embotamiento” que producen la rutina y lo cotidiano, y que nos impide ser conscientes de este carácter gratuito de gran parte de nuestro contexto.
No es obligado el que mis padres se desvivan por mí, ni es “por que sí” el contar con el cariño incondicional de mi gente. No es ley de vida el tener amigos con los que contar, ni lógico el abanico de diferentes experiencias que me va ofreciendo la vida. No es simplemente normal el que yo pueda amar a una persona, ni se explica por ser habitual el que pueda rezar a Dios y saberme en sus manos… Nadie me debe nada, no lo he ganado ni pagado de ninguna manera… ¡Pero todo está ahí! La naturaleza y su belleza, la vida y su misterioso acontecer, las relaciones personales y su viveza, el amor y su alegría, Dios y su entrega incondicional…

Nos demos cuenta o no, todo está ahí, y de una u otra manera, algo se nos da… ahí está la gracia, nunca mejor dicho.  De esta manera podríamos decir que estamos hechos para vivir en referencia agradecida a este Dios que nos ha puesto aquí. Ser conscientes de esto supone vivir cada día como nuevo, a estrenar, regalo y oportunidad. Equivale a vivir a las personas y relaciones como horizontes y posibilidades abiertas: No hacer trueques ni chantajes, sino dar gratis lo que me es dado… sin reglas de mercado ni cuentas que llevar… supone no hacer méritos o ganar puntos, sino aprender a entregarme y a recibir e intentar ser consciente de ello… Y no se trata de dejarse llevar, sino profundizar y buscar en la vida disfrutando agradecido lo bueno que me voy encontrando.

Así, la manera más auténtica y plena de vivir como ser humano se funda en el agradecimiento. Por eso hemos de mantener despierto este sentido de la gratuidad de la vida, ejercitar cierta distancia sobre lo cotidiano y redescubrir los dones en lo dado. Es de bien nacidos ser agradecidos.

Dani Villanueva, SJ

martes, 28 de noviembre de 2017

LA AMISTAD...



El amigo es quien está cerca especialmente en los momentos de necesidad.  Más cercano cuanto mayor es la ayuda que se necesita.
El amigo no abandona al amigo en circunstancias que le comprometen.
¡Cómo se nota esta presencia del amigo!
La amistad crea fuertes vínculos de confianza y lealtad.
Para el pensamiento clásico, la amistad es la relación humana natural por excelencia, pues en ella se dan las condiciones para un trato libre y recíproco:
«La amistad en sí no es otra cosa que la consonancia absoluta de pareceres sobre todas las cosas divinas y humanas, unida a una benevolencia y aprecio recíprocos; y no creo que, exceptuando la sabiduría, los dioses hayan hecho al hombre un don más precioso que este».
La buena comunicación y el tiempo, los afanes compartidos, las mutuas confidencias, el aprecio creciente, la admiración y respeto por ambas partes crean poco a poco lazos fuertes que no rompen ni la distancia ni el silencio ni el tiempo. Siempre está presente la disposición de acudir para acompañar, ayudar, consolar al amigo.
Y todo sin interés, por pura generosidad que no se detiene ante la dificultad:
«Alabamos a los que aman a sus amigos porque el aprecio que se dispensa a los amigos nos parece uno de los sentimientos más nobles que podemos abrigar».
Dichoso el que ha encontrado un amigo verdadero, dice la Escritura.
Y en otro lugar:
Nada vale tanto como el amigo fiel; su precio es incalculable, el que lo encuentra halla un tesoro.

(cfr. Francisco Fernández-Carvajal; publicado por Vicente Huerta)

lunes, 27 de noviembre de 2017

LA MADUREZ ES...




Madurez es... Cuando dejas de tratar de cambiar a la gente, y empiezas cambiarte a ti mismo.
Madurez es... Cuando aceptas a las personas por lo que son.
Madurez es... Cuando dejas de pelear sólo para tener la razón.
Madurez es... Cuando aprendes a "dejar ir", a no aferrarte.
Madurez es... Cuando eres capaz de soltar "expectativas" de una relación y dar por el bien de dar.
Madurez es... Cuando comprendes que todo lo que haces, lo haces por tu propia paz.
Madurez es... Cuando dejas de demostrar al mundo lo inteligente que eres.
Madurez es... Cuando te centras en los aspectos positivos de los demás.
Madurez es... Cuando dejas de buscar la aprobación de los demás.
Madurez es... Cuando dejas de compararte con los demás.
Madurez es... Cuando estás en paz contigo mismo.
Madurez es... Cuando puedes diferenciar entre "necesitar" y "desear" y puedes dejar de lado el desear.
Madurez es... Cuando dejas de fijar la "felicidad" a las cosas materiales.

domingo, 26 de noviembre de 2017

LA COSTUMBRE DE LLEVAR UNA CRUZ EN EL BOLSILLO...



Entre los jóvenes que participaron en la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid 2011 se repartió una caja de medicina llamada "Nadie tiene amor + grande." 
En el prospecto, en el apartado «Modo de empleo», se recomendaba a los «enfermos» «llevar encima» el Crucifijo «del mismo que muchas personas llevan la fotografía de los que aman en su agenda». Y se añadía: «Los que aman a Cristo procuran llevar siempre con ellos su crucifijo, la cruz de Cristo».

El prospecto no hacía más que confirmar una larguísima tradición entre los católicos de llevar una pequeña cruz en el bolsillo. La costumbre, vivida por infinidad de fieles, ha sido seguida incluso por algunos santos.
En una entrevista de Cesare Cavalleri sobre san Josemaría Escrivá, el beato Álvaro del Portillo aseguraba que cuando el fundador del Opus Dei
«trabajaba en la mesa, se ponía delante un crucifijo, bastante grande –de diez o doce centímetros–, que llevó siempre en el bolsillo».

Pero, ¿Y por qué llevar una cruz en el bolsillo?

Las respuestas se encuentran en un poema de Verna Mae Thomas publicado originalmente en inglés:
Llevo una cruz en mi bolsillo
un recordatorio de que soy cristiano.
No importa donde me encuentre.
Esta pequeña cruz no es mágica
ni es un talismán de buena suerte.
No esta hecha para protegerme de todo daño.
No es para identificación
para que todo el mundo la vea.
Es simplemente un acuerdo entre mi Salvador y yo.
Cuando meto la mano en mi bolsillo
para sacar una moneda o una llave,
la cruz esta ahí para recordarme que
El se sacrificó por mí.
Me recuerda también dar las gracias
por mis bendiciones diarias
y esforzarme por servir a Dios mejor en todo
lo que digo y hago.
También es un recordatorio diario por la paz
y el bienestar que comparto con quienes
conocen al Señor y se entregan a su cuidado.
Por lo tanto, llevo una cruz en mi bolsillo.
Recordándome a mi solo
que Jesucristo será Señor de mi vida
únicamente con permitirle que lo sea.

Alfa y Omega

miércoles, 22 de noviembre de 2017

SALIR DE NOSOTROS PARA ENTRAR EN EL AMOR...




A lo largo del día salimos muchas veces: Para trabajar, comprar, visitar, hacer deporte... En esos momentos nos damos cuenta de que hay algunas salidas que son para entrar en otro sitio y otras que nos dejan a la intemperie, porque salimos para no entrar nunca.
El "salir del propio amor, querer e interés", no es un salir para quedarnos fuera y con un corazón de hielo, sino dejar de ser nuestro único criterio de elección.
Salir de nosotros para entrar en el amor, en el afecto, en las prioridades de Jesús, a quien pedimos conocer cada vez más.
La llamada a salir de nosotros no es una cosa que solo ocurre una vez en la vida. En cada situación podemos distiguir dinámicas que nos conducen a cerrarnos con llave por dentro; y otras, en cambio, que abren la puerta a los demás y a Dios para que ocupen el centro. Y, paradójicamente, esa salida es entrada a la alegría verdadera.

Espiritualidad Ignaciana

QUE YO NO QUIERO PROBLEMAS...

                     

Escuchaba el otro en la radio del coche una canción -creo recodar que de David DeMaría ... que dice: "Que yo no quiero problemas que los problemas me amargan" y la verdad es que esa letra se hizo presente en varias situaciones que viví esta semana y me dió para pensar...
Intentar vivir sin problemas lleva a una tranquilidad falsa, efímera... Que encierra muchas veces inseguridades y miedos y nos impide desplegar todo a lo que estamos llamados a ofrecer y dar por ese miedo al conflicto, al que dirán, a que no se entienda...
Que nadie quiere problemas es evidente, pero intentar vivir sin problemas, es como pretender que la moneda solo tenga una cara, es algo innato de la vida y algo que tenemos que asumir como parte del camino que elijamos vivir sabiendo que sea cuál sea ese camino en todos tendremos dificultades que superar: El que dirán, los miedos personales, las inseguridades, la responsabilidad, la presiones externas...
Para intentar evitar que los problemas no nos amarguen es fundamental darle sentido a lo que hacemos, no perder el horizonte del camino elegido. Eso no nos impedirá las dificultades pero si nos ayudará a vivirlas de otra manera. Seamos capaces de madurar en responsabilidad con nosotros mismo, con los demás y asumir que estamos llamados a coger caminos que nos complicarán la vida, que nos darán vértigo, que nos harán ir a contra corriente... Pero sin duda que nos harán crecer y darán un sentido a nuestra vida.
Jesús de Nazaret supo asumir su camino, ser fiel a lo que estaba llamado y aceptar que vivir desde un estilo conlleva riesgos, críticas, incomprensiones... Pero su sentido de vida le ayudo a acoger esos problemas y asumirlos.
Que no te detengan los problemas.
Agus Couto Picos

miércoles, 8 de noviembre de 2017

11 FRASES DE SAN AGUSTIN PARA BUSCAR A DIOS...


                  


"Nos creaste para ti y nuestro corazón andará siempre inquieto mientras no descanse en ti"

Confesiones es el libro a través del cual conocí a san Agustín. Es el que más recomiendo cuando de conversión y lucha se trata. Además de ser un hermoso diálogo entre san Agustín y Dios, esta autobiografía demuestra que los santos también fueron pecadores así como tú y como yo.
Entre sus líneas muchos hemos encontrado reflejadas nuestras historias y nuestras caídas. Ha servido y sirve de inspiración y aliento para la conversión de tantos.

Les dejo una reflexión a modo de galería sobre las Confesiones. Que estas palabras nos sigan inspirando hoy como ayer en la búsqueda por la verdad, que no es sino la búsqueda de Dios.

1. Los tiempos de conversión son los tiempos de Dios.
Cuántos de nosotros, habiendo nacido en hogares católicos, hemos conocido a Dios ya siendo adultos. Para volver a Él  nunca es tarde, Dios está siempre con nosotros.  Éramos nosotros los que no estábamos con Él.

“¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te buscaba; y deforme como era me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo; me retenían lejos de ti cosas que no existirían si no existieran en ti. Pero tú me llamaste y clamaste hasta romper finalmente mi sordera. Con tu fulgor espléndido pusiste en fuga mi ceguera. Tu fragancia penetró en mi respiración y ahora suspiro por ti. Gusté tu sabor y por eso ahora tengo más hambre y más sed de ese gusto. Me tocaste y con tu tacto me encendiste en tu paz”.

2. Dios es quien siempre llama, quien siempre busca y quien se encarga personalmente de cada uno de nosotros.
Cuántas veces no entendemos lo que nos sucede en la vida. Cuántas caídas, cuántos dolores. Aunque pareciera que estuviésemos solos en medio de la incertidumbre, Dios estaba siempre ahí. Dios habla, consuela y forma cuidadosamente, incluso en medio del dolor.

“Entonces tú, [mi Dios], tratándome con mano suavísima y llena de misericordia, fuiste modelando poco a poco mi corazón”.

3. Pedir a Dios significa también estar dispuestos a escuchar y recibir lo que Él nos da. Dios nunca se equivoca.
Cuántas veces hemos elevado los ojos al cielo pidiéndole algo a Dios. Le hemos confiado nuestros deseos, nuestros sueños. Le hemos pedido que aligere nuestra carga. A veces parece que no nos escucha. Pero Él siempre lo hace y otorga lo que sabe es mejor para cada uno.

“[Dios mío], los hombres te consultan sobre lo que quieren oír, pero no siempre quieren oír lo que tú les respondes. Y el buen siervo tuyo es aquel que no se empeña en oírte decir lo que a él le gustaría, sino que está sinceramente dispuesto a oír lo que tú le digas”.

4. Dios conoce lo más profundo de nuestro ser, es Él quién lo ha modelado con sus propias manos.
Cuesta creer que verdaderamente somos hijos de Dios, todos y cada uno de nosotros. Incluso los que no creen en Él. Dios conoce cada rincón de nuestro ser, cada pensamiento, cada sueño, cada anhelo, cada caída, cada lucha. Él está ahí porque fueron sus propias manos las que modelaron nuestra existencia.

“[Señor Dios mío], tú eres interior a mi más honda interioridad”.

“[Tú, oh Dios,] estás presente también en aquellos que huyen de ti”.

“¡Oh Señor omnipotente y bueno, que cuidas de cada uno de tus hijos como si fuera el único, y que de todos cuidas como si fueran uno solo!”

“Tú eres, [oh Dios mío], inaccesible y próximo, secretísimo y presentísimo”.

5. Dios nos forma a través de otros. La responsabilidad del amor incondicional.
Las que somos mamás sabemos cuánto cuesta criar un hijo. Es necesaria nuestra confianza en Dios para formarlos en la libertad y la verdad. Santa Mónica, madre de San Agustín, nos enseña que todos los dolores y los miedos en la crianza de nuestros hijos, cuando son entregados a Dios, dan fruto. Todos estamos llamados a ser santos y todas las madres están llamadas a criar hijos santos para Dios.

“Ella lloraba por mi muerte espiritual, [Dios mío], con la fe que tú le habías dado, y tú escuchaste su clamor. La oíste cuando ella con sus lágrimas regaba la tierra ante tus ojos; ella oraba por mí en todas partes, y tú oíste su plegaria… Sus preces llegaban a tu presencia, pero tú me dejabas todavía volverme y revolverme en la oscuridad”.

“¿Cómo podía ser que tú desoyeras y rechazaras las lágrimas de la que [Mónica, mi madre] no te pedía oro ni plata ni bien alguno pasajero sino la salud espiritual de su hijo, que era suyo porque tú se lo habías dado?”.

6. Dios es nuestro único consuelo ante la muerte.
Perder a alguien a quien amamos profundamente es tan doloroso que incluso se desea la propia muerte. Sin Dios quedamos perdidos, solos. Pero Él entiende este dolor y nos promete un encuentro futuro y sin separaciones en la vida eterna. Esa promesa es la que nos debe llenar de esperanza y restaurar la alegría perdida por la ausencia física de los que ya han partido.

“El único que no pierde a sus seres queridos es el que los quiere y los tiene en Aquel que no se pierde. ¿Y quién es este sino tú, nuestro Dios, el que hizo el cielo y la tierra y los llena, pues llenándolos los hizo?”.

7. La misericordia de Dios es infinita. Nunca nos cansemos de pedir perdón.
Existen días en los que queremos darnos por vencidos. Es una lucha que parece vamos perdiendo una y otra vez, cansados de caer y de pedir perdón siempre por lo mismo. Dios no se cansa de perdonarnos, somos nosotros los que pensamos que no somos más dignos de perdón. Su misericordia es infinita.

“A ti la alabanza y la gloria, ¡oh Dios, fuente de las misericordias! Yo me hacía cada vez más miserable y tú te me hacías más cercano. Tu mano estaba pronta a sacarme del cieno y lavarme, pero yo no lo sabía”.

8. La generosidad en la comunidad cristiana es un verdadero camino de conversión.
Sobre todo en este tiempo, qué importante es volver la mirada a nuestros hermanos necesitados de nuestra generosidad y amor. ¡Tanta gente que muere de hambre, mientras que algunos están llenos de riquezas!

“Habíamos pensado contribuir con lo que cada uno tuviera para formar con lo de todos un patrimonio común, de modo que por nuestra sincera amistad no hubiera entre nosotros tuyo y mío, sino que todo fuera de todos y de cada uno”.

9. A Dios solo lo encuentran los humildes, los más pequeños.
En un mundo en el que el valor está puesto en la imagen y en lo que se tiene, san Agustín nos recuerda que es a los humildes a los que Dios mira con agrado.

“No te acercas, [oh Dios], sino a los de corazón contrito, ni te dejas encontrar por los soberbios por más que en su curiosidad y pericia sean capaces de contar las estrellas y conocer y medir los caminos de los astros por las regiones siderales”.

10. La muerte no es el final. La verdadera vida está junto a Dios.
Deseoso de ser inmortal, el ser humano lucha por evitar la muerte, por prolongar la juventud, y desprecia todo lo que le recuerda que la vida es pasajera, que el cuerpo se deteriora y que tendrá un final. San Agustín nos recuerda que nuestro verdadero hogar es el Cielo.

“Nuestra casa no se derrumba por nuestra ausencia, pues nuestra casa es tu eternidad”.

11. El descanso y el sentido de nuestra existencia solo se verá saciado en Dios.
Ese deseo de infinito que tiene el ser humano no es sino una expresión de esa nostalgia de Dios, de ese llamado a ser eterno. Solo lograremos saciar ese anhelo, esa hambre, alimentándonos de Dios.

“[Señor Dios], nos creaste para ti y nuestro corazón andará siempre inquieto mientras no descanse en ti”.

Silvana Ramos
Artículo publicado originalmente por Catholic Link

viernes, 3 de noviembre de 2017

TE VAS A MORIR...





Que todos vamos a morir es nuestra certeza más compartida, la verdad más universal, la pregunta que a todos nos asalta alguna vez. 
Una propuesta de Pedro Rodríguez Ponga, SJ, que en el pasado día de Difuntos puede ayudarnos a mirar de frente a la muerte...
Suena un poco dramático, pero es así. Algún día, todos nos vamos a morir. De hecho, es la única certeza absoluta que tenemos. Sin embargo, a pesar de ser algo tan cierto y que todos los seres vivos compartimos, no nos resulta fácil hablar de la muerte; si hace cincuenta años el tabú era el sexo, a día de hoy es la muerte.
Como nos resulta tan complicado hablar de ella, intentamos suavizarlo utilizando palabras como "fallecer", "dejar este mundo", "irse" o "apagarse", entre otras muchas.
Enfrentarse a la muerte no es fácil, pues nos asaltan las dudas sobre el sentido de la vida, qué pasará después, la vida eterna, etc. Como consecuencia de la dificultad de afrontar la muerte, hay gente que la ignora y vive con la sensación, especialmente si se es joven, de que esto va a durar para siempre, de que tendremos tiempo para hacer muchas cosas en el futuro... Pero no. Porque la muerte es inevitable y nos suele sorprender. A veces incluso de maneras muy violentas.
 Creo, no obstante, que los cristianos somos unos afortunados porque podemos mirar a la muerte de frente. ¿Por qué? Porque podemos mirarla con esperanza, con la certeza de que la muerte no es el final del camino sino la puerta hacia la vida eterna. Jesucristo nos precedió en la muerte, y volvió para decirnos que no tuviéramos miedo. El hecho de asumir con entereza que nos vamos a morir, nos puede ayudar a vivir de una manera más auténtica e incluso más alegre, pues nos conecta con nuestra realidad de seres finitos. 
 Podemos apuntar tres consecuencias positivas de asumir la muerte como parte de la vida.
La primera es que la muerte nos hace vivir agradecidos: Cuando tomamos consciencia de la muerte, nos damos cuenta de que estar aquí es un verdadero milagro que no nos merecemos, y que cada instante aquí debe ser vivido como un regalo y aprovechado, porque no sabemos cuándo se acabará.
La segunda es que la muerte pone las cosas en su sitio: La muerte descoloca, sí, pero también recoloca.
Recoloca porque nos hace darnos cuenta de qué es lo importante en nuestra vida y lo que de verdad merece la pena.
Recoloca cómo nos relacionamos, cómo usamos las cosas, el dinero, nuestra soledad, etc.
Y por último, la muerte nos ayuda a tomar decisiones y a comprometernos: San Ignacio de Loyola en los Ejercicios aconseja, como criterio para decidir, imaginarse justo antes de morir, "en el artículo de la muerte", y pensar qué decisión le gustaría haber tomado.
Esa decisión lleva irremediablemente a un compromiso de por vida, puesto que el ejercitante se hace consciente de que la vida pasa, y pasa rápido, y no quiere quedarse a merced de sus apetencias sino que decide poner toda su vida en un proyecto que le dé sentido y lo implique totalmente.
Pedro Rodríguez Ponga, SJ

lunes, 30 de octubre de 2017

VIDA Y MUERTE...



Una mirada a estos dos días que vamos a celebrar. Para profundizar en su sentido.

Los santos, y los difuntos. Dos fiestas que celebramos juntas. Nos invitan a reflexionar sobre la vida y la muerte, sobre nuestro camino,  y nuestro destino.
Sobre nuestras pocas certidumbres y las muchas preguntas que tenemos.
Es verdad que, en medio del vértigo y la vorágine de la vida cotidiana, se hace difícil mirar a la cara a las grandes cuestiones. Pero a veces hay que intentarlo.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

PAPA FRANCISCO SE EMOCIONA CON COLOMBIA: UN PUEBLO CON FUTURO ORGULLOSO DE SUS HIJOS...

 


El Papa Francisco hizo balance de su reciente viaje apostólico a Colombia en la Audiencia General, en el Vaticano, y emocionado recordó cómo a su paso por las calles de Colombia los padres levantaban con orgullo a sus hijos para que los bendijera. “Yo pensé: ‘Un pueblo que es capaz de mostrar a sus hijos con orgullo es un pueblo con futuro’”.

“Eso me gustó mucho”, aseguró. “Mostraban a sus hijos como diciendo: ‘Este es nuestro orgullo, nuestra esperanza”. El pueblo colombiano “es un pueblo alegre, con mucho sufrimiento, pero con esperanza”.

En su catequesis, el Papa, con la cara todavía magullada como consecuencia del incidente que sufrió en el vehículo en el que hacía los traslados en Colombia, señaló que “en este viaje he sentido la continuidad con los dos Papas que antes que yo han visitado Colombia: el Beato Pablo VI en 1968, y San Juan Pablo II en 1986. Una continuidad fuertemente animada por el Espíritu, que guía los pasos del pueblo de Dios sobre el camino de la historia”.

Francisco destacó los esfuerzos del pueblo colombiano para lograr la reconciliación y destacó que “con mi visita he querido bendecir los esfuerzos de ese pueblo, confirmarlo en la fe y en la esperanza, y recibir su testimonio que supone una riqueza para mi ministerio y para toda la Iglesia”.

“Colombia, como la mayor parte de los países latinoamericanos –señaló–, es un país en el que existen unas fortísimas raíces cristianas. Y si este hecho hace todavía más agudo el dolor por la tragedia que la guerra ha causado, al mismo tiempo constituye la garantía de la paz, la base firme para su reconstrucción, el sustento de su invencible esperanza”.

“Es evidente que el maligno ha querido dividir al pueblo para destruir la obra de Dios, pero también es evidente que el amor de Cristo, su infinita Misericordia, es más fuerte que el pecado y que la muerte”.

El Pontífice destacó el deseo de vida y de paz en el corazón de la nación colombiana: “Lo he podido ver en los ojos de miles y miles de niños, muchachos y jóvenes que han llenado la plaza de Bogotá y que he encontrado por todas partes”.

Asimismo, también renovó su “apoyo pastoral” a los Obispos del país, “para su misión al servicio de la Iglesia, sacramento de Cristo nuestra paz y nuestra esperanza”.

El Pontífice repasó algunos de los momentos principales de su viaje. De forma especial, el Santo Padre recordó la jornada dedicada a la reconciliación en Villavicencio, “momento culminante de todo el viaje”.

El Papa destacó la beatificación de los mártires Jesús Emilio Jaramillo Monsalve, Obispo, y de Pedro María Ramírez Ramos, sacerdote. “La beatificación de esos dos mártires recordó plásticamente que la paz se sustenta también, quizás sobre todo, en la sangre de tantos testigos del amor, de la verdad, de la justicia, y también en los verdaderos mártires asesinados por la fe, como los dos citados”.

“Escuchar sus biografías ha sido conmovedor hasta las lágrimas: lágrimas de dolor y, al mismo tiempo, de alegría. Delante de sus reliquias y delante de sus rostros, el santo pueblo fiel de Dios ha sentido la fuerza de su santidad, con dolor, pensando en tantas, demasiadas, víctimas, y con alegría, por la misericordia de Dios”.

Francisco también destacó la impresión que le produjo celebrar la Misa ante el Cristo de Bocayá, “sin brazos y sin piernas, mutilado como su pueblo”.

En Medellín, “el tema era la vida cristiana como discipulado: la vocación y la misión. Cuando los cristianos se empeñan a fondo en el camino de Jesucristo, se vuelven verdaderamente sal, luz y levadura en el mundo, y los frutos se vuelven abundantes”.

Uno de estos frutos “son los ‘Hogares’, las casas donde niños y jóvenes heridos de la vida pueden encontrar una nueva familia donde son amados, escuchados, protegidos y acompañados. Y otros frutos abundantes: son las vocaciones a la vida sacerdotal y consagrada que he podido bendecir y animar con alegría en un inolvidable encuentro con los consagrados y con sus familiares”.

“Y, finalmente, en Cartagena, la ciudad de San Pedro Claver, apóstol de los esclavos, el foco se situó sobre la promoción de la persona humana y de sus derechos fundamentales. San Pedro Claver, como más recientemente Santa María Bernarda Bütler, dio la vida por los más pobres y marginados, y así han mostrado la vida de la verdadera revolución, la evangélica, no la ideológica, que libera verdaderamente a la persona y a la sociedad de la esclavitud de ayer y, sobre todo, también de la de hoy”.

“En este caso, ‘dar el primer paso’, el lema del viaje, significa acercarse, inclinarse, tocar la carne del hermano herido y abandonado”, concluyó.

viernes, 8 de septiembre de 2017

HOY CELEBRAMOS EL CUMPLEAÑOS DE LA VIRGEN...


Una fiesta del siglo IX, muy entrañable para vivir en familia







La Virgen María fue la Madre de Jesús y, con este hecho, se cumplieron las Escrituras y todo lo dicho por los profetas. Dios escogió a esta mujer para ser la Madre de su Hijo. Con ella se aproximó la hora de la salvación. Por esta razón la Iglesia celebra esta fiesta con alabanzas y acciones de gracias.

Un poco de historia
El nacimiento de la Virgen María tuvo privilegios únicos. Ella vino al mundo sin pecado original. María, la elegida para ser Madre de Dios, era pura, santa, con todas las gracias más preciosas. Tenía la gracia santificante, desde su concepción.
Después del pecado original de Adán y Eva, Dios había prometido enviar al mundo a otra mujer cuya descendencia aplastaría la cabeza de la serpiente. Al nacer la Virgen María comenzó a cumplirse la promesa.
La vida de la Virgen María nos enseña a alabar a Dios por las gracias que le otorgó y por las bendiciones que por Ella derramó sobre el mundo. Podemos encomendar nuestras necesidades a Ella.
La fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María se comenzó a celebrar oficialmente con el Papa San Sergio (687-701 d.C.) al establecer que se celebraran en Roma cuaro fiestas en honor de Nuestra Señora: la Anunciación, la Asunción, la Natividad y la Purificación.
Se desconoce el lugar donde nació la Virgen María. Algunos dicen que nació en Nazaret, pero otros opinan que nació en Jerusalén, en el barrio vecino a la piscina de Betesda. Ahí, ahora, hay una cripta en la iglesia de Santa Ana que se venera como el lugar en el que nació la Madre de Dios.

Algo que no debes olvidar
María vino al mundo sin pecado original y con la gracia santificante.
La Virgen María fue escogida para ser la Madre de Dios.

La Virgen María fue pura y santa.
Al nacer la Virgen María se cumplió la promesa de Dios de que mandaría al mundo a una mujer de la que nacería el Salvador para liberarnos del pecado.

Cómo vivir la fiesta en familia
Llevar flores a la Virgen en alguna capilla, en señal de que la amamos y dando gracias a Dios por haberla creado y escogido para esa gran misión.
Pedir a la Santísima Virgen María, para que nos consiga la gracia que más necesitemos en este momento de nuestra vida, como familia.

Oración
María, en este día que festejamos tu nacimiento, te pido que me ayudes a estar siempre cerca de ti y de tu Hijo Jesús.

viernes, 12 de mayo de 2017



La Oficina de Prensa de la Santa Sede publicó el 20 de marzo el programa de la Peregrinación del Papa Francisco al Santuario portugués de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, el 12 y 13 de mayo,  con motivo del centenario de las Apariciones de la Virgen María a los pastorcitos en la Cova da Iria.
Viernes 12 de mayo de 2017
14.00 Salida en avión desde el aeropuerto de Roma/Fiumicino hacia Monte Real
16.20 Llegada a la Base Aérea de Monte Real
Ceremonia de bienvenida
16.35 Encuentro privado con el Presidente de la República Portuguesa en la Base Aérea de Monte Real
16.55 Visita a la Capilla de la Base Aérea
17.15 Traslado en helicóptero al Estadio municipal de Fátima
17.35 Llegada al  Estadio municipal de Fátima y traslado en coche descubierto al Santuario
18.15 Visita a la Capilla de las Apariciones
21.30 Bendición de las velas desde la Capilla de las Apariciones
Rezo del Santo Rosario

Sábado 13 de mayo de 2017
9.10 Encuentro con el Primer Ministro en la Casa “N.S. do Carmo”
9.40 Visita a la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Fátima
10.00 Santa Misa en el atrio del Santuario
Saludo del Santo Padre a los enfermos
12.30 Almuerzo con los obispos de Portugal en la Casa “N.S. do Carmo”
14.45 Ceremonia de despedida en la Base Aérea de Monte Real
15.00 Salida en avión desde la Base Aérea de Monte Real hacia Roma
19.05 Llegada al aeropuerto de Roma/Ciampino


lunes, 20 de marzo de 2017

ORACIÓN A SAN JOSÉ...

Es  una bellísima oración, se pide la intercesión de San José de la siguiente manera:
Durante treinta años cuidaste, celosa y amorosamente al Hijo de Dios, por eso ahora, por treinta días, te pediré que ese mismo cuidado lo tengas por mí.
  • Te lo pido por la infinita bondad del Padre, que quiso que su Hijo naciera y creciera de familia humana.
  • Te lo pido por el dolor que sentiste cuando, tentado en la esperanza, quisiste abandonar a María, nuestra Madre del Cielo.
  • Te lo pido por la angustia que sentiste al llevar a tu Esposa, Sagrario de Dios en la Tierra, a dar a luz en un pesebre.
  • Te lo pido por el temor confiado que pasó por tu corazón cuando el Niño Jesús fue sentenciado a muerte.
  • Te lo pido por la preocupación y perplejidad con que fuiste amorosamente buscando, durante tres días, a Jesús que estaba enseñando en el Templo.
  • Te lo pido por la confianza desasida en el Padre, cuando mirabas las manos que trabajaban la madera y un día serían atravesadas por el clavo.
  • Te lo pido por esos momentos dulces e imborrables, en los que tu Hijo adoptivo te abrazaba buscando tu cariño paternal.
  • Te lo pido por tu sereno caminar hacia el Cielo, donde esperaste la llegada de María y Jesús.
  • Te lo pido por tu alegría infinita al ver a tu Hijo adoptivo sentado en la Gloria de Dios.
“Querido padre san José: Seguro de ser escuchado por tu amor por nosotros, dejo en tu corazón, lleno de esperanza para que presentes a tu Hijo esta Gracia que necesito. Te pido que escuches las oraciones de todos cuantos me han pedido que rece por ellos y dales todo lo que necesitan y les conviene. Querido padre san José, ruega para que cada uno de nosotros seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.”

ECOS DE SABIDURÍA...



La Cuaresma nos trae la vieja imagen del desierto. Generaciones de cristianos, siguiendo al Pueblo de Dios y acompañando a Cristo, han sentido su llamada en su camino de búsqueda de Dios hasta convertirlo en elemento básico de sabiduría cristiana.

Lugar para el encuentro con Dios

El desierto es uno de los conceptos bíblicos de más hondo significado. Pertenece a la sabiduría básica del hombre espiritual. Se hizo camino obligado para el pueblo de Dios hasta la tierra prometida y lugar del encuentro con Dios. Moisés, Elías, Juan el Bautista y el mismo Jesús, fueron hombres del desierto. El desierto es ese espacio hostil, que obliga a la lucha tanto como a la confianza, y se convierte en pedagogía de Dios para avanzar, agudizando la mirada vigilante e interiorizada de la fe, a fin de reconocer la presencia de Dios y denunciar toda idolatría.

Espacio de misericordia

En la mentalidad del pueblo de Dios, el desierto era el ámbito reservado a los malditos y a los desheredados. Sin embargo, en su paso errante y obligado por él, es donde experimentará las más grandes manifestaciones de amor por parte de Dios. Allí es don-de Dios estableció su Alianza con su pueblo y donde éste la pondrá a prueba una y otra vez hasta que que-de sobradamente confirmada. La misericordia de Dios brillará deslumbrante sobre la ingratitud del pueblo. Y el desierto será testigo privilegiado de esa acción salvífica, misericordiosa, de Dios. A los prodigios iniciales de la liberación y de la alianza se va sumando la superación de las pruebas y de las tentaciones, a través de las cuales el pueblo experimenta cómo el amor de Dios se expresa en términos entrañables de noviazgo y de bodas místicas: "En el desierto me mostré bondadoso con el pueblo. .. Cuando Israel buscaba un descanso, me aparecí a él de lejos. Yo te he amado con un amor eterno; por eso te sigo tratando con bondad’’ (Jer 31, 2-3). Los profetas recordarán al pueblo aquella experiencia como un momento añorado: "¡Yo ¡a voy a enamorar, la llevaré al desierto y le hablaré al corazón!" (Oseas, 2, 14). Juan el Bautista es el hombre del desierto por excelencia; cuerpo endurecido, ojo escrutador, voz que clama la conversión: su existencia se hace camino para el Señor. Jesús, después del bautismo, vivirá en el desierto una experiencia de prueba que le llevará a la plena aceptación de su propia identidad y de la misión encomendada. La misma Iglesia tendrá su experiencia de desierto. Aparece en el Apocalipsis. La mujer-iglesia es llevada al desierto, lugar que Dios le ha preparado como refugio, purificación, prueba y superación de la persecución: toda una experiencia de salvación que la iglesia ha de vivir en fidelidad.

Florecerá el desierto

En la historia de la espiritualidad, el desierto ha protagonizado diferentes, e incluso contrapuestas, experiencias. A destacar, la de los esenios, comunidad judía de ascetas, que vivieron junto al mar Muerto en el s. II antes de Cristo. El historiador Plinio dejó constancia de su estilo de vida. Los escritos que nos han dejado en Qumrán han servido para mejorar nuestra comprensión de la Biblia. Ascesis y soledad buscaron también en el desierto muchos cristianos, que, a partir del siglo II y IV, huyendo del mundo, soñaban con la profecía de Isaías: "florecerá el desierto" (Is 41,17-20). Poco a poco, esta experiencia se llenará de un nuevo sentido, cuando muchos empezaron a buscar en la soledad un lugar para la intimidad con Dios. San Bernardo invitaba a ello: "El que desee oír la voz de Dios que se retire hacia ¡a soledad. Esta voz no se deja oír en las plazas". Y San Bruno: "¡qué delicia ofrece la soledad y el silencio del ermitaño... Aquí, el ojo adquiere esa mirada sencilla que hiere de amor al Esposo!” El movimiento eremítico, los Padres y Madres del desierto egipcio, y en general el monacato cristiano, que se fue extendiendo de Oriente a Occidente, responden a este nuevo sentido: el modelo cristiano del mártir se continúa en el nuevo modelo del monje, el hombre del desierto.

Nuestros desiertos

Para la sabiduría cristiana, el desierto se ha convertido en símbolo y paradigma, Cada cual tiene ante sí un desierto que cruzar, que puede adoptar muchas formas. La sabiduría estará en cruzarlo, superando cuanto tiene de tentación y amenaza. Surge, por ejemplo, ante la experiencia de envejecer, de caer enfermo, de padecer las consecuencias de un accidente. Cruzar este tipo de desierto se hace largo y penoso: olvidamos la claridad del cielo; la fatiga y el dolor ejercen un pesado lastre. Aceptar ese hecho, sin embargo, puede despertar en nosotros un oasis. Otras veces, es el desierto de la falta de amor, la soledad: la distancia que nos separa de otros seres humanos se nos hace infranqueable. Aunque estén cerca, falta comunión; hay una ruptura dura y dolo-rosa. Los otros piensan, viven y aman "de otra forma". Todo ello, en sentido positivo, puede dar lugar al oportuno desapego del otro, a renunciar a poseerlo, y que en esa renuncia se nos dé la alegría de "ser con él". Hay quien, en el crepúsculo de las ideas y de los sueños, llega a experimentar una especie de ausencia de Dios, el sin sentido de muchas cosas, la aridez de la fe, que alguien llamaría "Noche oscura". Parece que Dios se retira, se oculta, que nos abandona. Pe-ro no es así. Lo que nos abandonan son nuestras ilusiones y fantasías; la fe no se pierde, por el contrario se comienza a profundizar en ella al perder nuestras "creencias".

Resumiendo los rasgos característicos de esa sabiduría espiritual del desierto, diríamos:

-  Llamada a buscar un marco de silencio y soledad para recorrer nuestro camino interior.
-  Vivir el sentido de paso, de purificación y de provisionalidad.
-  Aprendizaje de la propia pobreza, apoyados en el Absoluto.
-  Confianza para caminar a ciegas y en austeridad, siempre abiertos a la solidaridad.
-  Cambio de corazón para, en libertad, ser capaz de ofrecer vida.

 Anastasio Canto, cmf