domingo, 25 de diciembre de 2016

LLEGÓ LA NAVIDAD...





Llegó la Navidad. Normalmente esta palabra nos trae brisas de alegría y nos da contento el saber que estamos en el día de los regalos, del arbolito o el “nacimiento”, de los adornos, de la buena comida. Es porque estamos celebrando un cumpleaños especial. Pero ¿De quién? Desgraciadamente muchos que abundan en la comida y sobre todo en la bebida no nos podrían dar una respuesta exacta. Tampoco tendrán preparado un regalo para el cumpleañero. Pero nosotros sí lo sabemos y queremos preparar, si no lo tenemos, un buen regalo para Él.

En la primera misa de Navidad, por la noche, se nos dice con entusiasmo: “¡Un Niño nos ha nacido, un Hijo se nos ha dado!” Claro que no es un niño cualquiera: es Dios que nos trae la salvación. Y para mostrar mejor esa salvación se hace niño pobre, sencillo y humilde en el portal de Belén. Tampoco tenemos por qué acentuar demasiado las tintas diciendo cosas que no están en el evangelio. No tenían por qué llegar a Belén en el último día buscando desesperados un lugar para el nacimiento, pues sería indigno de san José el exponer así a María. Tampoco debemos acentuar el que nadie les recibiera (lo de san Juan es en sentido místico y espiritual), pues sería indigno de la hospitalidad de todo un pueblo. Sencillamente no había sitio en la posada pública, o más bien, como ahora suelen decir muchos comentaristas, no tenían sitio en la sala principal de la casa (y quizá la única) donde estaban alojados, pues estaba mal visto que el nacimiento fuese en medio de la gente con niños. Por lo cual, para ese momento, tuvieron que ir a la parte trasera de la casa donde solían tener algunos animales. El hecho es que Dios se revela a unos pastores y éstos van a ver a un niño que ha nacido en Belén (no necesariamente en las afueras), a un lugar donde hay un pesebre, a un lugar donde suelen comer animales. Todo muy normal, pero sencillo.

Dios se hace hombre para que el hombre pueda llegar a ser hijo de Dios. La realidad y nuestra fe nos dice que ahí está Dios hecho hombre, rodeado por su madre María y por san José. Y ahí queremos estar nosotros como los pastores para adorarle. Y también para darle un beso ¿Y qué le vamos a decir? Debemos agradecerle todo ese inmenso amor y decirle que le queremos corresponder con un gran amor. Y como muestra de amor debemos darle algún regalo. Él no necesita ningún regalo material, porque todo lo hubiera podido tener y no ha querido nada material para que se vea mejor su amor por nosotros. Sin embargo no rechazaría muchas cosas materiales para tantos niños, y no tan niños, que viven necesitados, porque en las casas pobres también Jesús quiere nacer y quiere que allí se sientan contentos. Pero quiere sobre todo nuestro corazón. El ofrecer nuestro corazón suena bonito, pero no es fácil. Es poner nuestro corazón junto al suyo para tener “los mismos sentimientos”. No sería regalo el seguir igual que como éramos, sino el hacer algo más o bastante más.

Al acercarnos a Jesús Niño debemos también aprender algunas lecciones. Una que es evidente es que para ser grandes en el Reino de Dios, no es necesario tener mucho dinero y poder. Más bien esto suele ser impedimento, porque los que tienen mucho material se creen que todo lo pueden y que no necesitan de nadie ni de Dios. Estos no suelen postrarse ante el Niño de Belén. Los que se sienten más cómodos en el Reino de Dios (y ante el portal de Belén) son los que, viviendo con su trabajo normal, tienen un corazón de niño, porque ponen su confianza en Dios, como los pastores.

El nacimiento de Jesús no es sólo algo que pasó. Hoy sigue naciendo en la Eucaristía y en nuestro corazón. Jesús nos ilumina y nos alienta para seguir su ejemplo de vida. Para ello nos dice, como el ángel a los pastores: “No tengáis miedo”. Que los deseos de mayor bondad sigan profundos en nuestro corazón, a ejemplo de María que iba conservando todos los sucesos en su corazón. Y que la paz que proclamaron los ángeles a los pastores inunde nuestros corazones en este día.


(P. Silverio Velasco)

sábado, 24 de diciembre de 2016

PAPA FRANCISCO NOS ANIMA A VIVIR LA NAVIDAD SIN TRISTEZAS ...



Papa Francisco en Navidad: Renunciemos a la tristeza y lo efímero porque ha nacido Dios
Foto: ACI Prensa



VATICANO, 24 Dic. 16 / 04:21 pm (ACI).- En la Misa que presidió a las 21:30 horas de Roma en la Basílica de San Pedro, el Papa Francisco explicó el verdadero sentido de la Navidad: “Si queremos celebrar la verdadera Navidad, contemplemos la sencillez frágil de un niño recién nacido, la dulzura al verlo recostado, la ternura de los pañales que lo cubren. Allí está Dios”.

“El Niño que nace nos interpela: nos llama a dejar los engaños de lo efímero para ir a lo esencial, a renunciar a nuestras pretensiones insaciables, a abandonar las insatisfacciones permanentes y la tristeza ante cualquier cosa que siempre nos faltará”, afirmó.

En la homilía que pronunció el Pontífice, también afirmó que “la Navidad tiene sobre todo un sabor de esperanza porque, a pesar de nuestras tinieblas, la luz de Dios resplandece”.

“Su luz suave no da miedo; Dios, enamorado de nosotros, nos atrae con su ternura, naciendo pobre y frágil en medio de nosotros, como uno más”. Dejémonos tocar por la ternura que salva”, invitó el Papa.

A continuación, el texto completo de la homilía del Papa Francisco:

«Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres» (Tt 2,11). Las palabras del apóstol Pablo manifiestan el misterio de esta noche santa: ha aparecido la gracia de Dios, su regalo gratuito; en el Niño que se nos ha dado se hace concreto el amor de Dios para con nosotros.


Es una noche de gloria, esa gloria proclamada por los ángeles en Belén y también por nosotros hoy en todo el mundo. Es una noche de alegría, porque desde hoy y para siempre Dios, el Eterno, el Infinito, es Dios con nosotros: no está lejos, no debemos buscarlo en las órbitas celestes o en una idea mística; es cercano, se ha hecho hombre y no se cansará jamás de nuestra humanidad, que ha hecho suya.

Es una noche de luz: esa luz que, según la profecía de Isaías (cf. 9,1), iluminará a quien camina en tierras de tiniebla, ha aparecido y ha envuelto a los pastores de Belén (cf. Lc 2,9).

Los pastores descubren sencillamente que «un niño nos ha nacido» (Is 9,5) y comprenden que toda esta gloria, toda esta alegría, toda esta luz se concentra en un único punto, en ese signo que el ángel les ha indicado: «Encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre» (Lc 2,12).

Este es el signo de siempre para encontrar a Jesús. No sólo entonces, sino también hoy. Si queremos celebrar la verdadera Navidad, contemplemos este signo: la sencillez frágil de un niño recién nacido, la dulzura al verlo recostado, la ternura de los pañales que lo cubren. Allí está Dios.

Con este signo, el Evangelio nos revela una paradoja: habla del emperador, del gobernador, de los grandes de aquel tiempo, pero Dios no se hace presente allí; no aparece en la sala noble de un palacio real, sino en la pobreza de un establo; no en los fastos de la apariencia, sino en la sencillez de la vida; no en el poder, sino en una pequeñez que sorprende.

Y para encontrarlo hay que ir allí, donde él está: es necesario reclinarse, abajarse, hacerse pequeño. El Niño que nace nos interpela: nos llama a dejar los engaños de lo efímero para ir a lo esencial, a renunciar a nuestras pretensiones insaciables, a abandonar las insatisfacciones permanentes y la tristeza ante cualquier cosa que siempre nos faltará. Nos hará bien dejar estas cosas para encontrar de nuevo en la sencillez del Niño Dios la paz, la alegría, el sentido de la vid

Dejémonos interpelar por el Niño en el pesebre, pero dejémonos interpelar también por los niños que, hoy, no están recostados en una cuna ni acariciados por el afecto de una madre ni de un padre, sino que yacen en los escuálidos «pesebres donde se devora su dignidad»: en el refugio subterráneo para escapar de los bombardeos, sobre las aceras de una gran ciudad, en el fondo de una barcaza repleta de emigrantes.

Dejémonos interpelar por los niños a los que no se les deja nacer, por los que lloran porque nadie les sacia su hambre, por los que no tienen en sus manos juguetes, sino armas. ´`´`El misterio de la Navidad, que es luz y alegría, interpela y golpea, porque es al mismo tiempo un misterio de esperanza y de tristeza. Lleva consigo un sabor de tristeza, porque el amor no ha sido acogido, la vida es descartada. Así sucedió a José y a María, que encontraron las puertas cerradas y pusieron a Jesús en un pesebre, «porque no tenían [para ellos] sitio en la posada» (v. 7): Jesús nace rechazado por algunos y en la indiferencia de la mayoría.

También hoy puede darse la misma indiferencia, cuando Navidad es una fiesta donde los protagonistas somos nosotros en vez de él; cuando las luces del comercio arrinconan en la sombra la luz de Dios; cuando nos afanamos por los regalos y permanecemos insensibles ante quien está marginado.

Pero la Navidad tiene sobre todo un sabor de esperanza porque, a pesar de nuestras tinieblas, la luz de Dios resplandece. Su luz suave no da miedo; Dios, enamorado de nosotros, nos atrae con su ternura, naciendo pobre y frágil en medio de nosotros, como uno más. Nace en Belén, que significa «casa del pan». Parece que nos quiere decir que nace como pan para nosotros; viene a la vida para darnos su vida; viene a nuestro mundo para traernos su amor. No viene a devorar y a mandar, sino a nutrir y servir.

De este modo hay una línea directa que une el pesebre y la cruz, donde Jesús será pan partido: es la línea directa del amor que se da y nos salva, que da luz a nuestra vida, paz a nuestros corazones.

Lo entendieron, en esa noche, los pastores, que estaban entre los marginados de entonces. Pero ninguno está marginado a los ojos de Dios y fueron justamente ellos los invitados a la Navidad. Quien estaba seguro de sí mismo, autosuficiente se quedó en casa entre sus cosas; los pastores en cambio «fueron corriendo de prisa» (cf. Lc 2,16).

También nosotros dejémonos interpelar y convocar en esta noche por Jesús, vayamos a él con confianza, desde aquello en lo que nos sentimos marginados, desde nuestros límites. Dejémonos tocar por la ternura que salva. Acerquémonos a Dios que se hace cercano, detengámonos a mirar el belén, imaginemos el nacimiento de Jesús: la luz y la paz, la pobreza absoluta y el rechazo.

Entremos en la verdadera Navidad con los pastores, llevemos a Jesús lo que somos, nuestras marginaciones, nuestras heridas no curadas. Así, en Jesús, saborearemos el verdadero espíritu de Navidad: la belleza de ser amados por Dios. Con María y José quedémonos ante el pesebre, ante Jesús que nace como pan para mi vida. Contemplando su amor humilde e infinito, digámosle gracias: gracias, porque has hecho todo esto por mí.

jueves, 22 de diciembre de 2016

REFLEXIONES DE VIDA...



Cuando eras niño, la vida, te parecía un paseo.
Pero un día golpearon, y al abrir la puerta, te encontraste con el tiempo y su amigo los años.
Y viste que en la vida, no todo es un paseo, ni un lindo cuento.
Aprendiste a no compararte, a decir no quiero y te animaste a ser distinto.
Al ir caminando. Muchas veces tropezaste, quizás por tus errores, o la incomprensión de la gente.
Pero lo más importante, no te rendiste y LUCHASTES.
Porque sabias que muchas veces, el éxito, es el fracaso al revés.
Y detrás de un logro hay otro desafío.
Y que más allá de acumular conocimiento y bienes materiales, lo que te hace realmente rico y valioso, es esa parte de adentro.
Eso que no todos ven. Esas pequeñas cosas del día a día que te hacen crecer y dejar una huella como persona.


miércoles, 21 de diciembre de 2016

LOS MEJORES VILLANCICOS...

ES BUENO SABER...

Cuántas cosas buenas nos proponemos y deseamos, pero desgraciadamente, muy pocas nos esforzamos en alcanzar.
  • Es bueno saber que hay hombres de ciencia, pero es mejor que seamos hombres y mujeres de conciencia.
  • Es bueno saber lo que tenemos que hacer, pero es mejor hacer lo que debemos hacer.
  • Es bueno hacer planes y fijarse un propósito, pero es mejor llevarlos a cabo.
  • Es bueno desear el éxito pero es mejor realizar las cosas necesarias para lograrlo.
  • Es bueno hacer promesas, pero es mejor cumplirlas.
  • Es bueno tener dignidad, pero es mejor no pisar la de otros.
  • Es bueno tenerlo todo, pero es mejor compartir con el que no tiene nada.
  • Es bueno saberse amado y comprendido, pero es mejor amar y comprender.
  • Es bueno procurar no fracasar, pero es mejor ayudar al fracasado.
  • Es bueno buscar la verdad, pero es mejor hablar siempre con ella.
  • Es bueno tener fe, pero es mejor sembrarla en los que aún no conocen a Dios. Pero hazlo ya, porque el tiempo pasa.

martes, 20 de diciembre de 2016


LA INSEGURIDAD EMOCIONAL: PASOS PARA DEJAR DE SER INSEGURO...




Pasos para dejar de ser inseguro:

La seguridad en uno mismo es esencial para alcanzar las metas personales. La seguridad es la energía que nos permite lograr nuestros sueños a pesar de los fracasos y las adversidades. No es fácil ser una persona segura, a menudo nos surgen dudas y temores sobre nuestras capacidades, y nos hacen sucumbir en la desconfianza y la inseguridad. La inseguridad emocional nos condena, es como una cadena que nos ponemos nosotros mismos, pero de la que no es nada fácil liberarse.

Las raíces de la inseguridad:

¿Por qué algunas personas son inseguras? La inseguridad emocional en uno mismo viene causada por una falta de confianza y el miedo que esta poca confianza genera en la persona. La persona no confía en sus capacidades y habilidades y cree que difícilmente podrá tener éxito o salir airosa de determinadas situaciones, esta creencia es la base del miedo al rechazo, del miedo a hacer el ridículo, del miedo a no ser aceptado, y del miedo al fracaso que a su vez son las bases de la inseguridad.

Las causas de la falta de confianza pueden ser diversas y dependen de las experiencias vividas por la persona. Es cierto que existe cierta predisposición genética a la inseguridad pero dicha predisposición se determina a través de las vivencias personales de cada uno. Así entre las experiencias que generan desconfianza en uno mismo podemos señalar:

- Pocas oportunidades de demostrarse a uno mismo sus habilidades y por lo tanto desarrollar la confianza. Normalmente viene determinada por sobreprotección en la infancia.

- Experiencias con resultados negativos durante la demostración de las propias habilidades.

¿Cómo es la persona insegura?:

Cuando una persona se siente insegura, teme constantemente el rechazo y la desaprobación de los demás. Y por lo tanto, debido a la inseguridad la persona puede desarrollar una tendencia a aislarse o a buscar la aprobación a cualquier precio. Ambas reacciones implican un deterioro importante en sus relaciones personales. Además podemos observar dichas reacciones a través de las siguientes manifestaciones:

- Requieren constantemente elogios y atención. Necesitan alimentar su confianza y autoestima a través de valoraciones externas. Pueden llegar ser egoístas, ya que solo se centraran en recibir atención.

- Se muestran muy susceptibles, que se toman todo como críticas o ataques contra su persona. No toleran ninguna crítica y se toman como tales comentarios que no lo son.

- Hablan constantemente de las cosas buenas que hacen y las cualidades que tienen. Lo hacen de manera inconsciente en un inútil intento de demostrarse a sí mismo su propia valía.

- Necesitan aprobación constante cuando hacen algo o tienen que tomar una decisión. Les cuesta tomar decisiones y temen equivocarse, por eso preguntaran a muchas personas y buscarán aprobación.

- Toleran muy mal el fracaso y trataran de justificar sus errores, en lugar de aceptarlos y aprender de ellos.

- A menudo se burlan de los otros, utilizan bromas y sentido del humor. Este sentido del humor les es útil en dos sentidos, por un lado logran ser aceptados y por otro les ayuda a desvalorizar a los demás, en un intento de verse superiores.

Pasos para vencer la inseguridad:

1. Analiza tus creencias e interpretaciones. Empieza a ser más indulgente contigo mismo y sobre todo recuerda que sí una vez te equivocaste, no quiere decir que te vayas a equivocar siempre.

2. Aprende de tus errores. Los fracasos son parte natural de la vida, pero no tienen por qué ser malos solo tenemos que aprender de ellos.

3. Traza tu propio plan para vencer las inseguridades. Proponte metas diarias que puedas alcanzar y que te supongan un reto contra tus inseguridades. De este modo puedes trazarte un plan para vencer tu inseguridad poco a poco.

4. Deja de compararte con otros. A menudo nos comparamos con los demás y tendemos a vernos inferiores. Nunca te compares con otros, recuerda que cada uno sigue su propio camino.

5. Elabora una lista con tus fortalezas y capacidades y repásala cada día.

Celia Rodríguez Ruiz. Psicóloga clínica sanitaria. Especialista en pedagogía y psicología infantojuvenil. Directora de Educa y Aprende. Autora de la colección Estimular los Procesos de lectura y escritura.

10 PLANES PARA FRENAR EL CONSUMISMO EN NAVIDAD...



Con la llegada de la Navidad, nuestros hijos, inmersos también en la cultura del consumismo, demandan muchos planes y caprichos: ir a ver todos los estrenos de cine, acudir al circo, al teatro, comprar toda clase de turrones y chucherías, pedir la última novedad a los Reyes Magos... Son días de vacaciones y no se conforman con poco. Por ello, es muy positivo que pensemos lo que podemos hacer para educar a nuestros hijos en el verdadero valor de la Navidad.

La presión de los medios de comunicación y el incremento de las campañas publicitarias que tiene por objeto la población infantil, es un fenómeno que aumenta de forma vertiginosa, sobre todo en las fechas navideñas. Ropa de marca, juegos, videojuegos, películas, música, hacer planes continuos....provocan que los niños no se conformen con lo necesario y que quieran consumir fervientemente.

¿Qué plan hacemos hoy? ¿Qué vamos a comprar para la cena de Navidad? ¡Quiero pedir a los Reyes la última novedad, el mejor juego! ¿Hasta dónde pueden negociar los padres con sus hijos sobre los regalos que piden a los Magos? ¿Y si luego se defraudan porque no han recibido lo que han pedido y se convierte éste en un día amargo en lugar del mejor del año?

Es frecuente que al llegar las navidades, haya padres que, hablando de los regalos y juguetes, se quejen de cómo sus hijos tienen juegos casi sin estrenar de otros años.

Educar en la sobriedad para sobrevivir a los gastos de Navidad y en el aprovechamiento del tiempo es algo que debemos hacer todos los días del año. Sin embargo, estas fechas son muy adecuadas para transmitir a los niños que hay que conformarse con lo necesario y que muchos otros niños de su edad no disponen ni de lo imprescindible; que si un día nos quedamos haciendo un plan en casa es también muy positivo; que no se pueden ver todas las películas que se estrenan en el cine porque es demasiado caro y hay que esperar a que salga en vídeo; que una buena cena también hay que pensarla y agradecerla.

10 ideas para frenar el consumismo en Navidad:

Estos son algunos planes de acción para educar en la sobriedad durante la Navidad y frenar el consumismo de estas fechas.

1.  El verdadero significado de la Navidad. Intentemos centrar el verdadero significado de la Navidad dedicando un tiempo de familia a montar todos juntos el Belén en casa. Mientras lo preparamos, podemos dialogar con nuestros hijos de cómo vino Jesús al mundo, pobre, en un pesebre. El nacimiento siempre tiene que estar en un lugar destacado de la casa para recordar continuamente el mensaje. También, hay cuentos que acercan todas las tradiciones navideñas a los niños. En aquella época no había la cantidad de juguetes que hay hoy. Esta idea les debe ayudar a reflexionar. Además, los villancicos y algunas oraciones no deben olvidarse.

2.  Caprichos en el hipermercado. ¡Mamá, mira que turrones, de todas clase! ¡Y las figuritas de chocolate y mazapán! ¡Las quiero todas!. Reconozcámoslo, es difícil ir al hipermercado con nuestros hijos y conseguir que en nuestro carro solo entren productos de primera necesidad. Hagamos pues un pequeño ejercicio de austeridad con nuestros hijos. Vayamos a la compra con ellos y propongámosles que no echen al carro ningún capricho. Como estamos en Navidad, podemos elegir tres clase de turrón diferentes y un caja de polvorones, pero no "cincuenta" clase de variedades. Además, luego ni se terminan de consumir.

3.  Agradecer los menús especiales. Marisco, jamón, tartas... Para celebrar la llegada de Jesús, es tradición comer y cenar en familia. En Navidad, los menús son especiales. Los niños tienen que aprender a agradecer a sus padres o abuelos que se haga un gasto algo más elevado para disfrutar, al menos una vez al año, de comidas especiales. Es bueno que aprendan a que si en casa, no se ha terminado la última tableta de turrón, no se puede comprar otra. Y si se repite el menú en dos cenas diferentes, pues se disfruta sin protestar.

4. Un horario para cada día. Como no hay colegio, no hago los deberes o los dejo todos para el final. Es importante tener un horario previsto para cada día de las vacaciones, donde entren todas las obligaciones y diversiones: hacer las tareas del colegio, encargos en casa, manualidades, juegos didácticos...El aprovechamiento del tiempo es un aspecto importante de la austeridad.

5.  Planes extraordinarios. ¿A dónde vamos hoy? Como son vacaciones y hay muchas alternativas en la calle, los niños pueden pedir ir a todos los estrenos de cine, al circo, al teatro..en fin, todos los días fuera de casa. Deben saber que todas estas actividades cuestan dinero y que los planes en casa también son divertidos. Elegimos entre todos, padres y hermanos algunos planes extraordinarios y otros que no supongan un gasto excesivo: concursos de belenes con otras familias, de villancicos entre los hermanos, excursiones al campo, visitar distintos belenes por la ciudad etc.

6.  La carta de los Reyes Magos. Es bueno que los niños se den cuenta que los Reyes Magos, que vinieron a adorar al niño Dios, muchas veces no echan todo lo que los niños han pedido. Quizás una idea, es pedir tres regalos: uno de Melchor, otro de Gaspar y otro de Baltasar. Para aquellos que conozcan el significado de la fiesta de los Reyes, habrá que "negociar" su carta y que conozcan el presupuesto. Es muy adecuado escribir la carta con ellos y ayudarles a reflexionar sobre los regalos. Y si los Reyes no traen lo que un niño pide, que sepan que les ha dejado lo mejor para ellos. Ya se sabe, "son Magos" y conocen lo que a cada uno le conviene. También hay que decir a los Reyes que en casa de las abuelas "dejen" pocas cosas. El niño debe acostumbrarse a no recibir todo lo que pide, pero también no hay que olvidar que es un día de ilusión, y que la ilusión es el mejor regalo para los niños.

7.  Dar antes que recibir. Son unas buenas fechas para hacer orden y limpieza de los cuartos. Ver lo que no necesitan o lo que verdaderamente no utilizan, incluso lo que es valioso para ellos pero que se pueden desprender y darlo a la parroquia y a otros más necesitados. Deben limpiarlo, repararlo, envolverlo en papel de regalo. Que se involucren.

8.  Visitas a necesitados. Si la edad o el carácter de nuestros hijos lo permite, se puede organizar una visita a algunas familias mucho más necesitadas que nosotros a través de la parroquia, o a niños enfermos o ancianos. Debemos preparar estos encuentros cuidadosamente con ellos y recoger posteriormente sus impresiones.

9.  Aguinaldos. Es muchas familias y lugares, es tradición que los parientes cercanos les den el aguinaldo a los más pequeños, una cantidad de dinero, cuando van a felicitarles las navidades. Ese dinero, que es suyo, podemos orientarles para emplearlo correctamente: para algo que lo necesiten, para contribuir en los planes especiales o para ahorrarlo.

10.  Y nosotros, también. Como en otras ocasiones, no podemos enseñar ni exigir a nuestros hijos algo que nosotros no vivimos. Ajustemos los gastos y pensemos también en el verdadero significado y valor de la Navidad.

Elena López

jueves, 15 de diciembre de 2016


LOS PELIGROS DE LA HIPERPATERNIDAD...




Si eres de los que cuando van a buscar a sus hijos a la escuela lo primero que hacen es cargar sus mochilas, o si mientras estáis en el parque les aguantáis el bocadillo para que vayan dándole mordiscos, es posible que os hayáis subido al carro de la hiperpaternidad, un nuevo modelo de crianza exportado de Estados Unidos que convierte a los hijos en el centro más absoluto de la vida familiar.

Hace sólo unas décadas, tres o cuatro, los niños salían a jugar a la calle con los amigos, podían ir solos a la escuela a partir de una cierta edad y no tenían la mayor parte del tiempo extraescolar ocupado formándose para tener un futuro brillante y convertirse en un adulto triunfador.
Después pasamos a los niños hiperregalados, cuando los padres que se sentían culpables por el poco tiempo y atención que podían dedicar a sus hijos intentaban compensarlos con regalos y premios de todo tipo.

Hay una oferta muy amplia de todo tipo de formaciones para llegar a conseguir el soñado hijo perfecto.
Ahora con la hiperpaternidad los padres han colocado a los hijos en una vitrina encima de un pedestal para que no les pase nada y se les pueda proteger de todo, incluso de lo que no hay que protegerlos. La consecuencia de estos excesos son niños con poca autonomía, con baja tolerancia a la frustración y con muchos más miedos.

La periodista barcelonesa Eva Millet ha publicado un libro titulado Hiperpaternidad. Del modelo mueble al modelo altar (Plataforma Editorial) en el que desarrolla con detalle los diferentes aspectos de este fenómeno, en el que "los hijos se convierten en una especie de obsesión en la que invertir grandes cantidades de tiempo y de dinero".
Millet está convencida de que se ha llegado a este punto porque estamos en una sociedad "que pide que todo sea perfecto: La casa, el cuerpo, el coche y, ahora también, el niño, que se ha convertido en un símbolo de estatus". Además, asegura la periodista, nos lo ponen fácil porque hay una oferta muy amplia de todo tipo de formaciones para llegar a conseguir el soñado hijo perfecto.
"Los hijos se convierten en una especie de obsesión en la que invertir grandes cantidades de tiempo y de dinero", asegura Eva Millet.
El perfil de un hiperpadre sería el de un profesional de clase media o alta, tanto hombre como mujer, con pocos hijos, con medios y mucha información para invertir en la educación de sus hijos. Pero no todos los hiperpadres son iguales.
Hay varias tipologías: 
Los padres helicóptero, que sobrevuelan las vidas de sus hijos -pequeños y no tan pequeños- pendientes no sólo de sus necesidades sino también de sus deseos.
Están
los padres apisonadora, que allanan el camino para que los hijos no tengan que enfrentarse a ningún obstáculo en la vida.Los padres guardaespaldas, que vigilan que nadie critique a su hijo, o los padres manager, que, según Millet, "muchas veces envenenan el mundo del deporte escolar" presionando e insultando a árbitros y entrenadores.

El fenómeno de la hiperpaternidad comenzó a finales de los años 90 en Estados Unidos, donde los responsables de las universidades de ese país comenzaron a detectar que los padres de los niños de la generación llamada del milenio velaban excesivamente por los intereses de sus hijos, hasta el punto de discutir con los profesores alguna nota que consideraban inadecuada.

Los alumnos "cada vez están más infantilizados y más supervisados por sus padres".
Los había que incluso pretendían ir a las entrevistas de admisión a las que debían someterse los chicos y chicas, prácticamente adultos, para ser alumnos de aquellas universidades. Este tipo de comportamientos actualmente también se dan en las universidades catalanas, donde los alumnos "cada vez están más infantilizados y más supervisados por sus padres".

Y es que la hiperpaternidad tiene efectos importantes no sólo en el ámbito familiar sino también en el ámbito educativo desde pequeños. Los hiperpadres llegan a hacer las mil y una para conseguir la escuela perfecta para su hijo, porque otra de las características de este modelo de crianza es la obsesión por la estimulación precoz: Los niños tienen que destacar lo antes posible en competencias como la lectura, la escritura, el deporte o los idiomas. Una vez ya tienen la escuela ideal, los hiperpadres también necesitan saber todo lo que pasa dentro de las aulas, hasta el punto de querer interferir en la labor educativa de los maestros.

Los hiperpadres llegan a hacer las mil y una para conseguir la escuela perfecta para su hijo
Otro de los elementos que introduce Millet en su libro es la gran inseguridad que sentimos los padres a la hora de educar a los hijos:
"Hay mucha información, tenemos menos hijos y los tenemos cuando somos más grandes, en un momento en el que seguramente somos más reflexivos, y esta inseguridad, a veces, nos hace volvernos un poco locos, con la mejor de las intenciones".
Millet pone como ejemplo la oferta desmedida de gadgets de seguridad infantil que hay en el mercado, como colchones certificados por la asociación contra la muerte súbita infantil, aplicaciones de móvil para tener controladas las constantes vitales del niño o cascos homologados para cuando empieza a caminar... Ante este panorama, la periodista, que se ha especialidad en temas de educación y crianza desde su blog
www.educa2.info, recomienda que los padres nos relajemos, que dejemos de tenerlo todo planificado y busquemos tiempo sólo para estar con la familia.
Esto es lo que vendría a ser lo que se llama underparenting, que se puede empezar a practicar con un gesto tan sencillo como dejar de cargar las mochilas de los hijos a la salida de la escuela. "Si pesan demasiado -advierte Millet- se pueden sacar un par de libros, pero es importante que los niños se responsabilicen de sus cosas".

Para contrarrestar la hiperpaternidad, Millet también propone la "sana desatención", que consiste en no anticipar posibles contratiempos y no perder los nervios ante cualquier malestar del niño. "Y es que a veces nos anticipamos tanto a todo que acabamos viendo problemas donde no los hay". Por ejemplo, tenemos que procurar no ver anorexia donde sólo hay un niño desganado durante unos días (si la conducta persiste es cuando tenemos que intervenir), cuenta la periodista, que apuesta por confiar más en los hijos y transmitirles el mensaje que ellos pueden hacerlo: "Educar es dejar ir a los hijos. Aunque a un bebé lo tengamos que proteger, también tenemos que dar herramientas a los niños para que hagan su camino".

- Los hiperpadres pecan de preguntárselo todo a los hijos:
Según Millet, los hiperpadres también pecan de preguntárselo todo a los hijos: ¿quieres ir a dormir?, ¿quieres bañarte?, ¿qué quieres comer? "No tienen que decidir cosas que no les toca decidir", remarca, y lo ejemplifica con la anécdota de una madre que incluso le pregunta a la hija si quiere que le dé un medicamento. Es importante tener en cuenta la opinión de los hijos, pero no preguntaárselo todo por sistema porque la consecuencia, como se explica en el libro, son unos niños L'Oréal, que siguiendo el eslógan "Porque yo lo valgo" consideran que tienen el derecho a opinar sobre todo.
- ¿Cómo son los hijos de los hiperpadres?

-Más miedos: Los niños que han crecido entre algodones, que no se han tenido que enfrentar a ninguna dificultad porque sus padres les han resuelto todos los problemas y que, además, han visto que los padres los defendían ante cualquier situación son niños inseguros, con más miedos que nunca. Tienen miedo de decir que no, de decir que sí, de decidir, de la comida, de perder, de los animales... El miedo es una emoción básica, imprescindible para nuestra supervivencia, que nos paraliza o nos hace huir. Hay muchas tipologías de miedos: los hay con los que se puede convivir fácilmente y los hay que nos pueden llegar a amargar la existencia. Para superar el miedo, dice Eva Millet en su libro, sólo hay un camino: enfrentándose a él. Hay que enseñar a los niños a dominar los miedos.
- Baja tolerancia a la frustración: 
Los hijos de los hiperpadres suelen tener una tolerancia muy baja a la frustración porque los padres, con las mejores intenciones, pretenden ahorrar al hijo esa sensación desagradable que supone no conseguir lo que quieres. Eva Millet asegura que se ha llegado al punto de que incluso hay padres que justifican ciertas actitudes inaceptables del hijo con el argumento de que "tiene una baja tolerancia a la frustración".
- Poca autonomía:
Los niños a los que siempre se les ha dado todo hecho son criaturas con muy poca autonomía, es decir, con muy poca capacidad de hacer algo por ellos mismos porque no se les ha dado la oportunidad de aprender a hacerlo. Esto les genera inseguridad y falta de confianza en sí mismos porque necesitan el apoyo de sus padres para hacerlo todo.
Raquel Font



domingo, 11 de diciembre de 2016

ALGUNAS DIFERENCÍAS ENTRE PARROQUIAS NORNALES Y PROGRES...

               


1. En una parroquia normal los bancos tienen reclinatorio. El que quiere se arrodilla, y el que no le da la gana, no. En la parroquia progre el cura ha decidido que no hay que arrodillarse. Por tanto, todos los bancos sin reclinatorio.

2. En la parroquia normal el sacerdote ha explicado que se puede comulgar de pie o de rodillas y ha colocado unos reclinatorios para que cada cual pueda escoger cómo hacerlo. En una progre directamente no hay reclinatorios.

3. En la normal los curas tienen un horario de estar en el confesionario. El que quiere se confiesa, y el que no pues no lo hace. En la progre directamente no hay confesionarios.


4. En una parroquia corrientita se expone el Santísimo Sacramento en horarios determinados. Unos van a la exposición, otros no. En la progre no hay exposición.

5. En una parroquia normal –o carca según algunos- hay pilas de agua bendita a la entrada del templo. El que quiere, toma agua bendita y se santigua. El que no, pues nada. En la progre se han sustituído por decenas de carteles.

6.  En una parroquia llamada conservadora si un grupo de fieles lo pide, no hay problema en celebrar “ad orientem” o incluso acoger a los que desean celebrar por el rito extraordinario. En una progre solo existe el rito del cura Manolo, que es el romano pero adaptado por él.

7. En las parroquias que llaman tradicionales existen formas de cultivar la religiosidad popular. En las progres ha decidido el párroco que eso no sirve de nada y, en consecuencia, han desaparecido todas las imágenes.

8. En las parroquias que algunos denominan cavernícolas se reza el rosario y en ocasiones la liturgia de las horas. En las progres se ha suprimido todo eso, y, si acaso, a veces, alguna liturgia alternativa, aunque ya dice el cura que para qué.

9. En las parroquias carcas se pasa la colecta cada domingo y el cura cobra su sueldo a fin de mes. En las progres, también. En algo tenían que parecerse.

10. En las parroquias serias se advierte de la "no necesidad" de los teléfonos móviles. En las progres se sonríe la gracia cuando suenan.

11. En las parroquias devotas los fieles comulgan en la boca o en la mano. En las progres la gente sube al altar y recoge de la patena el pan como quien lo elige del supermercado.

12. En las iglesias con historia conocen el gregoriano y lo cantan. En las progres cantan las canciones del Padre Gregorio que toca la guitarra y lo hace en vaqueros.

13. En las parroquias con gusto litúrgico se llama al silencio. En las parroquias modernas se potencia el patio de vecinos.

14. En las parroquias carcas se abren las puertas para la visita al Santísimo. En las progres sólo se abren para la asamblea comunitaria.

15. En las parroquias carcas existen las velas de aceite. En las progres las lamparitas estilo monja.

16. En las parroquias carcas la comunión requiere su tiempo. En las progres se envían a decenas ministros extraordinarios aunque sólo comulguen treintaitantos.

17. En las parroquias carcas se potencia el fervor y la piedad a la Madre de Dios, altares y novenas. En las progres se hacen reuniones y excursiones con las mamás.

(Tomado y reformado del P.Jorge)


sábado, 10 de diciembre de 2016


LA ARDILLA Y EL GATO MONTÉS...



La ardilla corría presurosa, y detrás de ella la seguía un gato montés con intenciones nada amigables. La minúscula y asustada ardilla no miraba hacia atrás ni por equivocación. En su estrepitosa y alocada carrera por su vida, la ardilla esperaba encontrar un árbol lo suficientemente delgado y con ramas tenues y frágiles de modo que el gato no pudiese ascender, a riesgo de desplomarse por su propio peso.
Sin embargo todos los árboles eran de tallo grueso y de ramas bastante gruesas, e igual tanto ella como el gato ascenderían y sería difícil escapar de su predador. Sin darse cuenta, en el camino había arrojado todas las bellotas que había almacenado en su hocico.  Después de todo eso la ayudó apresurar el camino. Después de correr por mucho tiempo, la ardilla pareció desfallecer, mas el gato parecía intacto en su ánimo de atrapar a la presa, y aun mantenía las fuerzas suficientes para seguir avanzando a la misma velocidad. De pronto, la ardilla avizora desde lejos el árbol que tanto deseaba. Renace la esperanza de vida para la ardilla al ver en aquel tronco la salvación. Su cara se ilumina de felicidad y su cuerpo adquiere una vitalidad adicional, de modo que su velocidad se incrementa dramáticamente, y el gato veloz  lo advierte, cae en desánimo, disminuye el paso, y cuando observa que la ardilla se interna en el frágil palo de ramas endebles y quebradizas, renuncia a su propósito inicial de atrapar a la ardilla.

MORALEJA: Cuando la fe se debilita, somos presa fácil de la ignominia y la concupiscencia. Sin embargo, cuando la fe en Dios arde en tu corazón, el mal se aleja con más pena que gloria. Busca a Cristo en todo tiempo, no solo en el oprobio y en el sufrimiento.



jueves, 8 de diciembre de 2016

¿ POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA?...


Aunque no lo parezca, es súper importante tener claro este dogma Mariano de la Inmaculada Concepción, no solo porque es un conocimiento que debería ir en la catequesis básica sobre la Virgen, sino porque nos ayuda a comprender mejor la vida de Jesús, su divinidad, el plan de Dios y cómo es que la Virgen María ha ayudado en la realización de ese plan.
Conocer en qué consiste la Inmaculada Concepción es casi un elemento de apologética, pues además de hacernos amarla aún más, nos permitirá defenderla ante esos tan frecuentes ataques de quienes no creen en ella y en su rol como la Madre de Dios.
En el libro del Génesis, dice: «Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar» (Gn 3,15). Te preguntarás, ¿qué tiene que ver el Génesis con la Virgen? Para uno que no conoce, parece que se quisiera hacer calzar los textos a la fuerza, para articular una explicación y salvar el prestigio de la Virgen María. Sin embargo, hay que saber que los teólogos llaman a este pasaje el “protoevangelio”, palabra que significa «primera buena nueva», dejando entreverel plan de salvación que Dios tenía desde el comienzo, antes del nacimiento de Jesús. Dios ya consideraba el nacimiento de su hijo y a una mujer en toda esa historia. Además, afirmaba que el linaje de esa mujer pisará la cabeza de la serpiente. María es precisamente esa mujer.
Queremos explicarte a través de esta galería, algunos aspectos del dogma de la Inmaculada Concepción de María que es importante que conozcas y si los sabes, que los  refresques en tu corazón.

Primero que todo, ¿qué es la Concepción de María?
La concepción es el momento en el cual Dios crea el alma y la infunde en la materia orgánica  procedente de los padres. La concepción es el momento en que comienza la vida humana.
Cuando hablamos del dogma de la Inmaculada Concepción no nos referimos a la concepción de Jesús quién obviamente, también fue concebido sin pecado.
El dogma declara que María quedó preservada de toda carencia de gracia santificante desde que fue concebida en el vientre de su madre Santa Ana. Es decir María es la "llena de gracia" desde su concepción.

¿Y por qué es tan importante creer que María es Inmaculada?
Esa enemistad de la que nos habla el pasaje del Génesis, es una enemistad eterna que Dios ha puesto entre la Virgen y Satanás.
Si la Santísima Virgen en algún momento hubiera cometido pecado o hubiera perdido la gracia de Dios por acción de ella o de otros (como por el pecado original por ejemplo), habría dejado de estar enemistada con Satanás como relata la tradición de la Iglesia.

La Encíclica "Fulgens corona", del Papa Pío XII en 1953 para conmemorar el centenario del dogma de la Inmaculada Concepción, dice:

«Si en un momento determinado la Santísima Virgen María hubiera quedado privada de la gracia divina, por haber sido contaminada en su concepción por la mancha hereditaria del pecado, entre ella y la serpiente no habría ya -al menos durante ese periodo de tiempo, por más breve que fuera- la enemistad eterna de la que se habla desde la tradición primitiva hasta la solemne definición de la Inmaculada Concepción, sino más bien cierta servidumbre».

Y si fue concebida sin pecado, ¿cómo ocurrió eso?
La verdad es que no hay evidencia histórica ni bíblica y lo que sabemos sobre ello lo relatan los libros apócrifos, por lo que no todo es confiable y es difícil distinguir lo cierto de la leyenda, pero la tradición de la Iglesia nos enseña que Santa Ana y San Joaquín, los padres de la Virgen María, siendo de muy avanzada edad no habían podido tener descendencia y Dios se manifestó en sus vidas.
Ambos recibieron la visita del ángel del Señor quien les comunico la promesa de concebir una niña. De esta forma, unos padres estériles por acción del Espíritu Santo pudieron tener una hija, quien sería luego la Madre de nuestro Salvador.

¿Y cuál es el fundamento bíblico de este dogma?
La Biblia no menciona explícitamente el dogma de la Inmaculada Concepción, como tampoco menciona explícitamente muchas otras doctrinas que la Iglesia recibió de los Apóstoles. La palabra "Trinidad", por ejemplo, no aparece en la Biblia.
El primer pasaje que contiene la promesa de la redención (Genesis 3:15) menciona a la Madre del Redentor. Es el llamado  Proto-evangelio, donde Dios declara la enemistad entre la serpiente y la Mujer.
En Lucas 1, 28 el ángel Gabriel enviado por Dios le dice a la Santísima Virgen María «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.». Las palabras en español "Llena de gracia" no hacen justicia al texto griego original que es "kecharitomene" y que significa una singular abundancia de gracia, un estado sobrenatural del alma en unión con Dios. Aunque este pasaje no "prueba" la Inmaculada Concepción de María, ciertamente, lo sugiere.
El Apocalípsis habla de una «mujer vestida de sol» (Ap 12,1).  Ella representa la santidad de la Iglesia, que se realiza plenamente en la Santísima Virgen. Ella es toda esplendor porque no hay en ella mancha alguna de pecado.

Si Jesús murió para la salvación de todos, es decir nos salvó del pecado, y María no tuvo pecado. ¿Entonces la redención de Jesús no es universal?
Los grandes teólogos del siglo XIII tenían dificultades con el asunto: La redención obrada por Cristo no sería universal si la condición de pecado no fuese común a todos los seres humanos. Si María no tiene pecado original, no hubiera podido ser rescatada. En efecto, la redención consiste en librar a quien se encuentra en estado de pecado, sin pecado no hay redención. ¿Entonces cómo?
El franciscano Juan Duns Escoto, en el siglo XIV, inspirado en algunos teólogos del siglo XII y por el mismo San Francisco (siglo XIII, devoto de la Inmaculada), brindó la clave para superar las objeciones contra la doctrina de la Inmaculada Concepción de María. El sostuvo que Cristo, el mediador perfecto, realizó precisamente en María el acto de mediación más excelso: Cristo la redimió preservándola del pecado original. Se trata una redención aún más admirable: No por liberación del pecado, sino por preservación del pecado.

Pero San Pablo en el libro a los Romanos dice que "Todos han pecado", entonces, ¿Este dogma contradice a la palabra de Dios?
En efecto en Romanos 3, 23 dice "todos han pecado y están lejos de la presencia salvadora de Dios".
Si fuéramos a tomar las palabras de San Pablo "todos han pecado" en un sentido literal absoluto, Jesús también quedaría incluido entre los pecadores, pues también fue un humano. Sabemos que esta no es la intención de S. Pablo ya que después menciona que Jesús "no conoció pecado" (2Cor 5,21). 
El dogma de la Inmaculada Concepción de María no contradice la enseñanza Paulina sobre la realidad pecadora de la humanidad en general. San Pablo enseña que Cristo nos libera del pecado y nos une a Dios.  Esta es la enseñanza del Catecismo, el pecado original "afecta a la naturaleza humana", que se encuentra así "en un estado caído". Por eso, el pecado se transmite «por propagación a toda la humanidad, es decir, por la transmisión de una naturaleza humana privada de la santidad y de la justicia originales». Pero Jesús tiene la potestad para preservar a su Madre del pecado aplicando a ella los méritos de su redención y ya lo explicamos antes: La redimió no liberándola del pecado, sino que preservándola de él.

¿Dios gana algo con que María sea inmaculada desde su concepción?
El teólogo Juan Duns Escoto se lo preguntó y llegó a la siguientes conclusiones, preparando el camino para que esto se convirtiera en un dogma:
1. ¿A Dios le convenía que su Madre naciera sin mancha del pecado original?
- Sí, a Dios le convenía que su Madre naciera sin ninguna mancha. Esto es lo más honroso, para Él.
2. ¿Dios podía hacer que su Madre naciera sin mancha de pecado original?
- Sí, Dios lo puede todo, y por tanto podía hacer que su Madre naciera sin mancha: Inmaculada.
3. ¿Lo que a Dios le conviene hacer lo hace? ¿O no lo hace?
- Lo que a Dios le conviene hacer, lo que Dios ve que es mejor hacerlo, lo hace.

Entonces Escoto exclamó: Luego
1. Para Dios era mejor que su Madre fuera Inmaculada: o sea sin mancha del pecado original.
2. Dios podía hacer que su Madre naciera Inmaculada: sin mancha.
3. Por lo tanto: Dios hizo que María naciera sin mancha del pecado original. Porque Dios cuando sabe que algo es mejor hacerlo, lo hace.

martes, 29 de noviembre de 2016

El festín de Babette

¿POR QUÉ QUIERE EL PAPA FRANCISCO QUE VEAMOS "EL FESTÍN DE BABETTE"?...


Su película favorita nos desafía a mirar fuera de nosotros al servicio de la misericordia

En una entrevista reciente, el papa Francisco volvió a mencionar su película favorita, El festín de Babette, de 1987. Mencionó de nuevo esta película danesa mientras hablaba con Avvenire, en respuesta a unas preguntas en relación a los que criticaban sus esfuerzos ecuménicos. El papa Francisco comparó el comportamiento rígido de los que se oponían a su compromiso ecuménico con la rigidez de los ciudadanos representados en El festín de Babette.
No es la primera vez que el papa Francisco hace referencia a su película preferida. De hecho, hasta la referenció en Amoris laetitia, lo cual probablemente hace de El festín de Babette la primera película mencionada nunca en un documento papal.
Pero ¿por qué le gusta tanto al papa Francisco esta película y sigue recomendándola? ¿Qué lecciones espirituales podemos aprender de ella?
Antes que nada, empezaremos con una sinopsis breve para aquellos que no la hayan visto. La película comienza en una pequeña aldea protestante que lleva muchos años siendo guiada por un pastor muy estricto.
Las creencias de la congregación son extremadamente “puritanas”, haciendo de la aldea un lugar apagado, gris, donde apenas brilla la alegría. Los habitantes del pueblo están tan preocupados por cumplir con tantísimas normas que temen permitirse cualquier tipo de placer terrenal.
Tras la muerte del pastor, sus hijas se ven forzadas a liderar la menguante congregación. Confiaban en poder casarse, pero su padre se negaba rotundamente al matrimonio y había prohibido a cualquier pretendiente que se acercara a sus hijas.
Entonces, un día, una mujer francesa, Babette, llega a la ciudad y le da la vuelta a la tortilla. Mientras trabaja como ama de casa en la aldea, Babette descubre que ha ganado la lotería en París y, en vez de tomar el dinero y volver a casa, decide gastarlo todo en un auténtico “festín francés”.
Muchos de los vecinos se escandalizan por la profusión de coloridos ingredientes y deciden negarse a degustar lo que quiera que cocine. Consideran que el festín es un “sabbat satánico” y creen firmemente que no deberían disfrutar la comida porque les expondría a terribles pecados.
Sin embargo, una vez sentados a la mesa y tras dar unos bocados a la variedad de platos, descubren rápidamente que resistir es más difícil de lo que pensaron. Llega un momento que no pueden contenerse más y disfrutan abiertamente del festín, después del cual todos se sienten eternamente agradecidos a Babette por haber abierto sus ojos a los sencillos placeres de la vida.
El papa Francisco contempla la belleza de la película de formas diferentes. Primero, ve el festín como un ejemplo de auténtica felicidad. Según escribe en Amoris laetitia:
“Las alegrías más intensas de la vida brotan cuando se puede provocar la felicidad de los demás, en un anticipo del cielo. Cabe recordar la feliz escena del film El festín de Babette, donde la generosa cocinera recibe un abrazo agradecido y un elogio: ‘¡Cómo deleitarás a los ángeles!’. Es dulce y reconfortante la alegría de provocar deleite en los demás, de verlos disfrutar. Ese gozo, efecto del amor fraterno, no es el de la vanidad de quien se mira a sí mismo, sino el del amante que se complace en el bien del ser amado, que se derrama en el otro y se vuelve fecundo en él” (AL, 129).
El papa Francisco percibe en la desprendida generosidad de Babette un ejemplo digno de imitar. Babette gasta todas las ganancias de la lotería en este festín y pasa semanas planificando la comida y reuniendo los ingredientes necesarios. Esta es la dicha que el papa Francisco quiere que experimentemos, una alegría que no se centre en deseos egoístas, sino en el disfrute de los demás.
En segundo lugar, el papa Francisco considera la película como una llamada a que nos abramos al trabajo del Espíritu Santo. A veces nos sentimos tentados a imitar a los fariseos de antaño y poner una valla en torno a nuestras creencias para centrarnos en las normas humanas que elaboramos para protegernos a nosotros mismos.
Las normas, sin duda, son necesarias, pero cuando nos obsesionamos con ellas y establecemos otras nuevas que no tienen correlación con el corazón de los Evangelios, nos cegamos ante la voluntad de Dios para nuestras vidas.
Esto no es una crítica a los Diez Mandamientos ni a las inmutables verdades dogmáticas, sino a las normas que nosotros hacemos (como el ignorar a los protestantes) para protegernos de cometer pecado. El papa Francisco nos desafía a replantearnos de qué forma querría Dios que nos acercáramos con misericordia a aquellos con los que no estamos de acuerdo, sin temor a entablar diálogo con ellos.
En esta película resuenan los deseos del papa Francisco. El filme destaca la necesidad de la misericordia no a expensas de la verdad, sino en unión a la verdad. El brindis al final de la comida resume perfectamente por qué al papa Francisco le encanta esta película:
“Llega el día cuando nuestros ojos se abren,
y llegamos a entender que la misericordia es infinita.
Solo es necesario esperarla con confianza
y recibirla con gratitud.
La misericordia no impone condiciones.
Y, he ahí, todo lo que hemos elegido
nos ha sido concedido,
y todo lo que rechazamos
también nos ha sido concedido.
Sí, también recibimos lo que rechazamos.
Porque la misericordia y la verdad se encuentran juntas
Y la rectitud y la dicha se besarán mutuamente”.
En resumidas cuentas, El festín de Babette es la película favorita del papa Francisco porque nos desafía a mirar fuera de nosotros mismo y a ver la belleza de la alegría y la misericordia de Dios. Es una película sobre el servicio desprendido al prójimo, que no siempre es acorde a nuestras “normas” humanas y, precisamente por ello, puede revolucionar nuestra visión sobre la misericordia de Dios.
Tal y como dice Philippa a Babette al final de la película: “Esto no termina aquí, Babette. En el Cielo serás la gran artista que Dios quería que fueras. ¡Cómo deleitarás a los ángeles!”.