viernes, 12 de mayo de 2017



La Oficina de Prensa de la Santa Sede publicó el 20 de marzo el programa de la Peregrinación del Papa Francisco al Santuario portugués de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, el 12 y 13 de mayo,  con motivo del centenario de las Apariciones de la Virgen María a los pastorcitos en la Cova da Iria.
Viernes 12 de mayo de 2017
14.00 Salida en avión desde el aeropuerto de Roma/Fiumicino hacia Monte Real
16.20 Llegada a la Base Aérea de Monte Real
Ceremonia de bienvenida
16.35 Encuentro privado con el Presidente de la República Portuguesa en la Base Aérea de Monte Real
16.55 Visita a la Capilla de la Base Aérea
17.15 Traslado en helicóptero al Estadio municipal de Fátima
17.35 Llegada al  Estadio municipal de Fátima y traslado en coche descubierto al Santuario
18.15 Visita a la Capilla de las Apariciones
21.30 Bendición de las velas desde la Capilla de las Apariciones
Rezo del Santo Rosario

Sábado 13 de mayo de 2017
9.10 Encuentro con el Primer Ministro en la Casa “N.S. do Carmo”
9.40 Visita a la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Fátima
10.00 Santa Misa en el atrio del Santuario
Saludo del Santo Padre a los enfermos
12.30 Almuerzo con los obispos de Portugal en la Casa “N.S. do Carmo”
14.45 Ceremonia de despedida en la Base Aérea de Monte Real
15.00 Salida en avión desde la Base Aérea de Monte Real hacia Roma
19.05 Llegada al aeropuerto de Roma/Ciampino


lunes, 20 de marzo de 2017

ORACIÓN A SAN JOSÉ...

Es  una bellísima oración, se pide la intercesión de San José de la siguiente manera:
Durante treinta años cuidaste, celosa y amorosamente al Hijo de Dios, por eso ahora, por treinta días, te pediré que ese mismo cuidado lo tengas por mí.
  • Te lo pido por la infinita bondad del Padre, que quiso que su Hijo naciera y creciera de familia humana.
  • Te lo pido por el dolor que sentiste cuando, tentado en la esperanza, quisiste abandonar a María, nuestra Madre del Cielo.
  • Te lo pido por la angustia que sentiste al llevar a tu Esposa, Sagrario de Dios en la Tierra, a dar a luz en un pesebre.
  • Te lo pido por el temor confiado que pasó por tu corazón cuando el Niño Jesús fue sentenciado a muerte.
  • Te lo pido por la preocupación y perplejidad con que fuiste amorosamente buscando, durante tres días, a Jesús que estaba enseñando en el Templo.
  • Te lo pido por la confianza desasida en el Padre, cuando mirabas las manos que trabajaban la madera y un día serían atravesadas por el clavo.
  • Te lo pido por esos momentos dulces e imborrables, en los que tu Hijo adoptivo te abrazaba buscando tu cariño paternal.
  • Te lo pido por tu sereno caminar hacia el Cielo, donde esperaste la llegada de María y Jesús.
  • Te lo pido por tu alegría infinita al ver a tu Hijo adoptivo sentado en la Gloria de Dios.
“Querido padre san José: Seguro de ser escuchado por tu amor por nosotros, dejo en tu corazón, lleno de esperanza para que presentes a tu Hijo esta Gracia que necesito. Te pido que escuches las oraciones de todos cuantos me han pedido que rece por ellos y dales todo lo que necesitan y les conviene. Querido padre san José, ruega para que cada uno de nosotros seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.”

ECOS DE SABIDURÍA...



La Cuaresma nos trae la vieja imagen del desierto. Generaciones de cristianos, siguiendo al Pueblo de Dios y acompañando a Cristo, han sentido su llamada en su camino de búsqueda de Dios hasta convertirlo en elemento básico de sabiduría cristiana.

Lugar para el encuentro con Dios

El desierto es uno de los conceptos bíblicos de más hondo significado. Pertenece a la sabiduría básica del hombre espiritual. Se hizo camino obligado para el pueblo de Dios hasta la tierra prometida y lugar del encuentro con Dios. Moisés, Elías, Juan el Bautista y el mismo Jesús, fueron hombres del desierto. El desierto es ese espacio hostil, que obliga a la lucha tanto como a la confianza, y se convierte en pedagogía de Dios para avanzar, agudizando la mirada vigilante e interiorizada de la fe, a fin de reconocer la presencia de Dios y denunciar toda idolatría.

Espacio de misericordia

En la mentalidad del pueblo de Dios, el desierto era el ámbito reservado a los malditos y a los desheredados. Sin embargo, en su paso errante y obligado por él, es donde experimentará las más grandes manifestaciones de amor por parte de Dios. Allí es don-de Dios estableció su Alianza con su pueblo y donde éste la pondrá a prueba una y otra vez hasta que que-de sobradamente confirmada. La misericordia de Dios brillará deslumbrante sobre la ingratitud del pueblo. Y el desierto será testigo privilegiado de esa acción salvífica, misericordiosa, de Dios. A los prodigios iniciales de la liberación y de la alianza se va sumando la superación de las pruebas y de las tentaciones, a través de las cuales el pueblo experimenta cómo el amor de Dios se expresa en términos entrañables de noviazgo y de bodas místicas: "En el desierto me mostré bondadoso con el pueblo. .. Cuando Israel buscaba un descanso, me aparecí a él de lejos. Yo te he amado con un amor eterno; por eso te sigo tratando con bondad’’ (Jer 31, 2-3). Los profetas recordarán al pueblo aquella experiencia como un momento añorado: "¡Yo ¡a voy a enamorar, la llevaré al desierto y le hablaré al corazón!" (Oseas, 2, 14). Juan el Bautista es el hombre del desierto por excelencia; cuerpo endurecido, ojo escrutador, voz que clama la conversión: su existencia se hace camino para el Señor. Jesús, después del bautismo, vivirá en el desierto una experiencia de prueba que le llevará a la plena aceptación de su propia identidad y de la misión encomendada. La misma Iglesia tendrá su experiencia de desierto. Aparece en el Apocalipsis. La mujer-iglesia es llevada al desierto, lugar que Dios le ha preparado como refugio, purificación, prueba y superación de la persecución: toda una experiencia de salvación que la iglesia ha de vivir en fidelidad.

Florecerá el desierto

En la historia de la espiritualidad, el desierto ha protagonizado diferentes, e incluso contrapuestas, experiencias. A destacar, la de los esenios, comunidad judía de ascetas, que vivieron junto al mar Muerto en el s. II antes de Cristo. El historiador Plinio dejó constancia de su estilo de vida. Los escritos que nos han dejado en Qumrán han servido para mejorar nuestra comprensión de la Biblia. Ascesis y soledad buscaron también en el desierto muchos cristianos, que, a partir del siglo II y IV, huyendo del mundo, soñaban con la profecía de Isaías: "florecerá el desierto" (Is 41,17-20). Poco a poco, esta experiencia se llenará de un nuevo sentido, cuando muchos empezaron a buscar en la soledad un lugar para la intimidad con Dios. San Bernardo invitaba a ello: "El que desee oír la voz de Dios que se retire hacia ¡a soledad. Esta voz no se deja oír en las plazas". Y San Bruno: "¡qué delicia ofrece la soledad y el silencio del ermitaño... Aquí, el ojo adquiere esa mirada sencilla que hiere de amor al Esposo!” El movimiento eremítico, los Padres y Madres del desierto egipcio, y en general el monacato cristiano, que se fue extendiendo de Oriente a Occidente, responden a este nuevo sentido: el modelo cristiano del mártir se continúa en el nuevo modelo del monje, el hombre del desierto.

Nuestros desiertos

Para la sabiduría cristiana, el desierto se ha convertido en símbolo y paradigma, Cada cual tiene ante sí un desierto que cruzar, que puede adoptar muchas formas. La sabiduría estará en cruzarlo, superando cuanto tiene de tentación y amenaza. Surge, por ejemplo, ante la experiencia de envejecer, de caer enfermo, de padecer las consecuencias de un accidente. Cruzar este tipo de desierto se hace largo y penoso: olvidamos la claridad del cielo; la fatiga y el dolor ejercen un pesado lastre. Aceptar ese hecho, sin embargo, puede despertar en nosotros un oasis. Otras veces, es el desierto de la falta de amor, la soledad: la distancia que nos separa de otros seres humanos se nos hace infranqueable. Aunque estén cerca, falta comunión; hay una ruptura dura y dolo-rosa. Los otros piensan, viven y aman "de otra forma". Todo ello, en sentido positivo, puede dar lugar al oportuno desapego del otro, a renunciar a poseerlo, y que en esa renuncia se nos dé la alegría de "ser con él". Hay quien, en el crepúsculo de las ideas y de los sueños, llega a experimentar una especie de ausencia de Dios, el sin sentido de muchas cosas, la aridez de la fe, que alguien llamaría "Noche oscura". Parece que Dios se retira, se oculta, que nos abandona. Pe-ro no es así. Lo que nos abandonan son nuestras ilusiones y fantasías; la fe no se pierde, por el contrario se comienza a profundizar en ella al perder nuestras "creencias".

Resumiendo los rasgos característicos de esa sabiduría espiritual del desierto, diríamos:

-  Llamada a buscar un marco de silencio y soledad para recorrer nuestro camino interior.
-  Vivir el sentido de paso, de purificación y de provisionalidad.
-  Aprendizaje de la propia pobreza, apoyados en el Absoluto.
-  Confianza para caminar a ciegas y en austeridad, siempre abiertos a la solidaridad.
-  Cambio de corazón para, en libertad, ser capaz de ofrecer vida.

 Anastasio Canto, cmf

jueves, 16 de marzo de 2017

LA ACEPTACIÓN DE SÍ MISMO...



“No liberes al camello de la carga de su joroba; podrías estar liberándolo de ser camello” .

“He comprobado que cuando realmente nos amamos, es decir, cuando nos aprobamos exactamente tal como somos, todo funciona bien en la vida” .

“Mirarse a sí mismo claramente es muy difícil, porque deseamos escapar de nosotros mismos”.

Aceptarse a sí mismo es el valor de los valores. Es la decisión más importante que debe tomar todo ser humano a cada instante, en todas las etapas de su vida. Exige aprendizaje y durará toda nuestra existencia.

Hay que tener en cuenta estos tres elementos:
- Libertad: Implica acceder a las experiencias personales, supone autonomía y confianza en las propias capacidades.
- Creatividad: Proyectamos nuestra propia existencia como un quehacer irrepetible, repleto de sugerencias, sin servilismo ni esquemas despersonalizantes.
- Diálogo: Nos abrimos a los demás, nos ayuda a madurar, a ser más comprensivos con los demás y con la realidad

La autoaceptación se aprende: Es tarea nuestra animar, alentar, evitar descalificaciones, burlas, sarcasmos, no dejar públicamente en ridículo a un niño ante sus hermanos o sus compañeros de clase,... Sólo así no se dejarán arrastrar por el qué dirán, qué pensarán de mí,...
Sólo el niño que ha sido aceptado incondicionalmete por sus padres será capaz de aceptarse tal como es.
Unos padres auténticos deben demostrar que quieren al hijo por sí mismo, no porque proyecte o deje de proyectar sus propias expectativas o frustraciones, esperando que el hijo realice algún día los proyectos que ellos no fueron capaces de alcanzar.

Conclusión: Nosotros mismos somos el primer valor con que nos encontramos en la vida. Es inútil querer realizarnos sin querer reconocer lo que de verdad somos. Eso significa aceptar el fondo de inautenticidad que todos llevamos dentro, aceptar nuestros errores,...
Somos lo que somos ante nosotros mismos y no lo que aparentamos ante los demás. Recibe un abrazo de Paz.

Ángel-Dandy

miércoles, 8 de marzo de 2017

5 LECCIONES DE FEMINISMO QUE LE DIÓ LA VIRGEN MARÍA AL ÁNGEL GABRIEL...


¿Cómo abordar conversaciones difíciles sobre mujer, aborto, libertad,...?
5 lecciones de feminismo que le dio la Virgen María al ángel Gabriel



El feminismo es una de las corrientes más fuertes y polémicas de la actualidad. En ella se encuentran amparadas tanto las feministas conservadoras, que buscan la igualdad entre hombres y mujeres en el ámbito social, laboral y político; como las radicales extremistas que entran a las iglesias sin blusas.
Fuera de que en sí esta corriente pueda tener varios postulados lógicos en los que valga la pena reflexionar, muchas veces nos encontramos en batallas ideológicas contra las feministas y nos olvidamos de la caridad o de preguntarnos por qué fue que llegaron a esas conclusiones.
Este post va dirigido a dar ciertos tips acerca de cómo tener el mejor planteamiento en este tipo de conversaciones, teniendo como modelo algunas lecciones que nos da la mujer más femenina de todas: la Virgen María, en su diálogo con el ángel Gabriel.


1. Aprender a decir sí


Fiat es como respondo al arcángel san Gabriel en el momento de la anunciación, su traducción al español significa “sí”. Por medio de esta palabra me comprometo con el arcángel ante la propuesta que me plantea: ser la madre del redentor del género humano.


La polémica sobre la vocación de la mujer en el mundo, es un tema muy actual e importante, comprender la envergadura del dilema y la necesidad urgente que tenemos de una respuesta, es la primera situación que tenemos que tener presente al iniciar este tipo de discusiones.
Comprometernos con el tema es la primera forma de poder asegurar una conversación abierta y sincera para invitar a más personas a conocer la verdad sobre la identidad del ser humano, y de forma especial, de la mujer.
¿Cómo podemos comprometernos? Estar listos para este tipo de conversaciones: estudiemos el tema, leamos artículos, estemos al tanto de las noticias, formémonos una opinión abierta a la verdad para poder transmitirla.
Un texto que nos puede acercar a conocer sobre la dignidad de la mujer es la Mulieris Dignitatem de Juan Pablo II.
El mundo necesitaba de mi “sí” para recibir a Cristo, el Señor también necesita de tu “sí” para acercarse a tantas más personas. Tratar estos temas son la oportunidad perfecta para que, gracias a la colaboración de tu buena disposición, la verdad puede llegar a iluminar otra alma.


2. La escucha y la acogida. Claves para ayudar a los demás


Yo María, la Virgen madre de Dios, la nueva Eva, la mujer representada más de mil veces por artistas a lo largo de los siglos, la que ha causado varios concilios y que sigue causando polémica hasta el día de hoy; yo, decido ser esclava.
En efecto el cristianismo nos invita a entender el servicio como la vocación real del hombre; el hombre solo es pleno en la medida en que se entrega a los demás, y yo soy la primera en vivirlo así.
Al tener conversaciones con personas que no comparten nuestros puntos de vista, tenemos que recordar que no son “nuestras ideas” las que buscamos transmitir; es la realidad de la naturaleza humana, la verdad que Cristo nos ha venido a revelar.
Somos enviados por Cristo para llevar su verdad a los demás, esclavos de su verdad y de su amor por los demás.
Puede que te ayude, al momento de iniciar este tipo de conversaciones, decir una pequeña jaculatoria o recordar cuando yo, teniendo a Cristo en mi seno y acogiendo las palabras del ángel, fui a ayudar a mi prima santa Isabel con su embarazo.
Así podrás tener siempre presente que cuando hablas y con tus actitudes, lo haces para llevar la luz de Cristo como un servicio a toda la humanidad.


3. Ante todo ser disponibles y humildes


Estas son unas de las últimas palabras que pronuncia Jesús antes de morir en la cruz; me entrega a mi como madre a toda la humanidad. La maternidad es en efecto la primera forma de describirme. María: es madre de Dios (Theotokos) y madre nuestra.
¿Cuáles son las virtudes más características de una madre? Por no decir todas (le debemos tanto a nuestras madres), diría que las virtudes que más destacan de la maternidad son la generosidad y la paciencia. Tanto en esperar a que los hijos maduren, como en la entrega constante e incondicional, reflejan la disponibilidad de una madre para con sus hijos.
Es esencial potenciar estas virtudes en nuestras conversaciones con los demás, especialmente cuando tratan sobre temas tan polémicos e importantes como la feminidad.
En definitiva se trata de mantener una actitud de abierta disponibilidad ante las personas con las que conversamos, como lo hace una madre, intentando aportar ideas fundamentadas a la discusión y escuchando lo propuesto por la otra parte.
La paciencia y la generosidad se muestran en eso, en saber escuchar a la otra persona y en comprender de donde vienen sus planteamientos: (una educación concreta, experiencias u opiniones infundadas).
Como dice otra gran madre, la Madre Teresa de Calcuta, si juzgamos a las personas, no tendremos tiempo para amarlas.
Querramos sin límites a las personas con las que hablamos, así como una madre cuando intenta señalar a sus hijos el mejor camino, no seamos indiferentes ante ellos, sus sentimientos o sus reacciones. Recordemos que todos son hijos de Dios e hijos míos.


4. Confiar en Dios y trabajar por ser mujeres verdaderas






Durante la Pasión de mi hijo, busco acompañarlo hasta las últimas consecuencias: estoy al pie de la Cruz y en los momentos difíciles su vida. En todo este camino logro no desfallecer ante la complicada misión de mi hijo, por estar recogida en oración a pesar de mi dolor.
La misión de cambiar el mundo es una que nos queda grande a todos, y bueno a veces cuando vemos que en una discusión sobre el feminismo (que puede incluir extremos como el aborto, el rol de la mujer en la familia, las capacidades de la mujer en el mundo laboral), si parece que no llevamos la razón, podemos sentirnos derrotados y perder la esperanza de que esto pueda llegar a cambiar algún día.
En estos momentos, no dudes  que lo que me sostuvo en los momentos más difíciles, como presenciar la tortura de un hijo, fue la confianza en Dios.
A pesar de que pongamos todo nuestro empeño, buenas intenciones y hasta caridad en mostrar a alguien más de lo que trata la verdadera dignidad de la mujer, puede que no lo logremos. Esto no quiere decir que todo está perdido.
Confiemos en que el Señor sabrá mejor que nosotros iluminar el corazón de las personas y cuidar de la humanidad.
Nuestros esfuerzos son valiosos, de ellos se vale Dios para hacer sus milagros, ya vemos de lo que fue capaz de conseguir por medio de una joven judía en el año 1.
Confiemos en Él y seamos, nosotras, como lo intenté ser yo, ejemplos de mujeres para el mundo de hoy.


5. Guardar todas las cosas en el corazón


La forma de poder llevar una misión tan grande como la que Dios me encomendó es, sin lugar a dudas, ir de su mano a lo largo de todo el camino.
Mantener una vida espiritual cambiará nuestro corazón, nos acercará a la caridad, humildad y generosidad  que el mundo necesita. El silencio nos permitirá ser más reflexivos y meditar sobre temas relevantes con más facilidad.
Meditar y llevar al corazón todas las experiencias que tenemos de promover la verdad, el amor y a Cristo, nos acercará más a Él y a los corazones de los hombres. Por lo tanto dejemos que nuestra alma “glorifi[que] al Señor, gócese [nuestro] espíritu en Dios [nuestro] Salvador”.


En definitiva tal como comienza la Mulieris Dignitatem: “La dignidad de la mujer y su vocación, [son]objeto constante de la reflexión humana y cristiana, ha asumido en estos últimos años una importancia muy particular”.
Poder conversar de este tema con compañeros, familiares y amigos es siempre una oportunidad de iluminar su visión de la identidad del hombre, aprovechémoslas al máximo teniendo frente a ellas la actitud caritativa que tendría frente a ellas la propia Virgen María.

Artículo originalmente publicado por Catholic Link


martes, 7 de marzo de 2017

¿QUÉ LE DA VALOR A LAS COSAS?...




Es la gente la que le da valor a las cosas, y no las cosas las que le dan valor a la gente.
¿De que serviría un hogar si nos pudiéramos compartir juntos, con el marida o la mujer, y los hijos?
Son ellos los que le dan la vida y el valor a una casa ¿Verdad?
Tu y yo haremos bien en comprender que dentro de cien años o más no tendrá la menor importancia el saldo actual de nuestra cuenta bancaria, ni que clase de coche conducimos hoy en dia, ni tan siquiera lo importante que podemos ser.
Pero el mundo probablemente será muy distinto sí influimos para bien en la vida de quienes tenemos a lado.
Esto es un ejemplo en lo que podríamos influir. Más que el valor sentimental, valora a la persona que te lo dio: 

Aquel enorme regalo que en algún momento te regaló la tía X o tu querida abuela pero que no pega en nada con la decoración de tu casa y tú lo quieres conservar porque según tú tiene un valor sentimental muy grande por el cariño que le tienes a la persona que te lo regaló y lo guardas en lo más hondo de tu armario y lo tienes ahí por el resto de la eternidad es un hecho que realmente lo conservas porque el recuerdo y el cariño a la persona que te lo regaló te da pena destruirlo.
Es más valioso honrar a la persona y visitarla en vida, demostrándole tu interés y cariño, siendo afectuoso con ella, que tratar de recordarle cada vez que haces limpieza y vuelves a guardar lo que en su momento te regaló.
Eso me parece que tiene mucho más valor. Compartir más momento con amigos o la persona que tienes a lado tuyo. Esa es mi opinión.

“E
l valor de las cosas no está en el tiempo que duran sino en la intensidad con que suceden. Por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables.”

jueves, 2 de marzo de 2017

PAPA FRANCISCO: LA BRÚJULA DEL CRISTIANO PARA LA CUARESMA


Esta curesma, es importante tener en cuenta: la realidad del hombre, la realidad de Dios y la realidad del camino.



VATICANO.- En la homilía de la Misa celebrada este jueves en la Casa Santa Marta en el Vaticano, el Papa Francisco puso de relieve tres realidades que deben hacer que los fieles vivan la Cuaresma cristianamente: La realidad del hombre, la realidad de Dios y la realidad del camino.

Estas tres realidades, dijo, constituyen “la brújula del cristiano” durante este tiempo de conversión.

El Papa explicó que la realidad del hombre es la capacidad de elegir entre el bien y el mal. “Dios nos ha hecho libres, la decisión es nuestra”. A pesar de lo cual, “Dios no nos deja solos”, pues ha marcado el camino correcto por medio de los Mandamientos.
  

La segunda realidad, la de Dios es que Él se hizo hombre para salvar a todos: “la realidad de Dios es Dios hecho Cristo, por nosotros. Para salvarnos. Y cuando nos alejamos de esto, de esta realidad y nos alejamos de la cruz de Cristo, de la verdad de la las llagas del Señor, nos alejamos también del amor, de la caridad de Dios, de la salvación, y andamos en un camino ideológico de Dios, lejano: no es Dios que viene a nosotros y se ha hecho cercano para salvarnos y muerto por nosotros. Esta es la realidad de Dios”, explicó.

El Papa contó una anécdota ocurrida entre un agnóstico y un creyente. “El agnóstico, de buena voluntad, le preguntó al creyente: ‘Para mí, el problema es cómo Cristo es Dios. No puedo entenderlo. ¿Cómo puede Cristo ser Dios?’. Y el creyente respondió: ‘Para mí eso no es un problema. El problema habría sido si Dios no se hubiera hecho Cristo’. Esta es la realidad de Dios”.

En este sentido, señaló que las obras de misericordia se sustentan en esa realidad de Dios. “Dios se hizo Cristo, Dios se hizo carne y ese es el fundamento de las obras de misericordia. Las llagas de nuestros hermanos son las llagas de Cristo, son las llagas de Dios, porque Dios se ha hecho Cristo. No podemos vivir la Cuaresma sin esta realidad. Debemos convertirnos, no a un Dios extraño, sino al Dios concreto que se ha hecho Cristo”.

En tercer lugar está la realidad del camino. Francisco indicó que “la realidad del camino es la de Cristo: seguir a Cristo, hacer la voluntad del padre como Él, tomar la cruz de cada día y negarse a sí mismo para seguir a Cristo. No hacer aquello que yo quiero, sino aquello que quiere Jesús, seguir a Jesús”.


“Él habla de que en este camino perderemos la vida para ganarla después. Es un continuo perder la vida, perder aquello que quiero, perder la comodidad, permanecer siempre en el camino de Jesús que estaba al servicio de los demás, a la adoración de Dios. Ese es el camino justo”.
“El único camino seguro es seguir a Cristo crucificado, el escándalo de la Cruz”, concluyó.
  
Por: Miguel Pérez Pichel | Fuente: ACI Prensa

martes, 28 de febrero de 2017

ESCALA MUSICAL DE LA CUARESMA...




- DOblega todo aquello que te produce resentimiento, rencor o maldad

- REcupera la gracia de Dios. La Eucaristía, la confesión sacramental, la contemplación, el silencio, la caridad y la oración te ayudarán

- MIra hacia el cielo con ojos de niño. Asómbrate de lo mucho que DIOS, desde siempre, hace y sigue haciendo por acompañar a la humanidad

- FAvorece a los más débiles. No vivas de espaldas a los sufrimientos de las personas. No es necesario marcharse muy lejos. En tu entorno, y lo sabes muy bien, hay gente necesitada de ti.

- SOLivianta a las dificultades y pruebas que te rodean con la luz y la calma del Evangelio. Lee la Palabra del Señor. Acércate a ella con la lupa de tu vida y, en  verdad, encontrarás respuestas para cada momento.

- LAbra tus entrañas para que, tu interior, sea más acorde con tu vida cristiana. Los acontecimientos del mundo nos endurecen y, de vez en cuando, es necesario utilizar el arado de la fe para removernos por dentro y hacernos más permeables.

- SIlabea, con palabras y gestos, lo que dices sentir, creer y profesar: la fe. No escondas lo que eres y, por coherencia, no pongas sordina a tus convicciones religiosas.

Javier Leoz

MAÑANA COMIENZA EL RELOJ CUARESMAL...


LA HORA DE LA CONVERSIÓN. Es una llamada a redescubrir nuestro origen. A poner en hora nuestra vida cristiana. No es tanto un esfuerzo personal cuanto, de nuevo, ir al encuentro de Aquel que nos ama.

.LA HORA DE LA VERDAD. No caminamos hacia la nada. El tiempo de cuaresma nos pone en órbita hacia la Pascua. Nuestro final definitivo no es la gran mentira en la que viven sumidos muchos hombres. Nosotros, porque Cristo nos lo aseguró con su propia existencia, sabemos que hay una gran Verdad: la vida de Jesús y sus promesas.

.LA HORA DE LA CARIDAD. Sin obras, nuestra fe, queda coja. Pero, nuestras obras sin referencia a Dios, pronto se agotan. Pueden derivar incluso en el puro humanismo. La hora de la caridad cuaresmal nos centra en Aquel donde nace el paradigma del amor: Cristo.

.LA HORA DEL SILENCIO. El silencio es un bien escaso. No se encuentra en cualquier lugar ni se compra en cualquier establecimiento. Una campana, una iglesia abierta….pueden ser una llamada a poner en orden lo que tal vez llevamos atrasado: la visita con el Señor. La oración.

.LA HORA DE LA PALABRA. ¿Cómo podemos encontrar el camino si no dejamos que el Señor nos lo indique? El reloj cuaresmal nos hace llegar con prontitud a la escucha de la Palabra. Es un tiempo de audición de lo santo, de captar aquello que es esencial para nuestra fe.

.LA HORA DEL AYUNO. Acostumbrados a mirar al reloj para la hora de la comida, la cuaresma, lo paraliza. Nos hace comprender que, la ansiedad, no es buena consejera para tener hambre de Cristo. Es un buen momento para ayunar de excesos, malos modos, blasfemias, odios, ingratitud, preocupaciones, críticas…..

.LA HORA DE LA PENITENCIA. Nos gusta el llano y antes que una simple carretera preferimos la autopista. La cuaresma nos recuerda que el sacrificio nos mantiene vigorosos, lo mismo que el entrenamiento hace grande y fuerte a un futbolista. Rectificar es de sabios y moderar ciertos comportamientos nuestros nos pueden encaminar a identificarnos más con Cristo.

.LA HORA DE LA CONFESIÓN. Hasta la mejor prenda necesita, de vez en cuando, ser llevada a una buena lavandería. Nuestras almas, en las que se encuentra impreso el sello de Hijos de Dios, tienen derecho a ser puestas a punto. La hora de la confesión nos facilita un nuevo rostro: la alegría de sentirnos reconciliados con Dios y con nosotros mismos.

.LA HORA DEL HERMANO. El encuentro con Jesús empuja al abrazo con el hermano. No podemos observar el reloj cristiano y, a continuación, olvidarnos de las horas amargas en las que viven los que nos rodean. Poner a punto nuestra vida cristiana nos exige ayudar a aquellas personas que quedaron rezagadas en la felicidad, en el bienestar o en el amor.

.LA HORA DEL CORAZÓN. Las prisas y los agobios, el estrés o el ritmo de vida que llevamos…presionan en exceso la serenidad de nuestro corazón. El reloj cuaresmal procura que, el corazón, vaya despacio, medite, reflexione, ame y se oxigene a la sombra del Corazón de Cristo.

.LA HORA DE LA MISA. Frecuentemente señalamos el reloj y preguntamos ¿y si tomamos un café? El reloj cuaresmal nos interpela ¿y por qué no una eucaristía diaria? Nunca, en tan poco tiempo, se nos ofrece tanto: acogida, perdón, calor, palabra, fuerza, silencio, amor, paz interior y poder saborear lo que sólo Jesús nos puede dar: su Cuerpo y su Sangre.

Escrito por Javier Leoz

sábado, 25 de febrero de 2017

QUÉ DIFICIL ES EL SER HUMANO...



Qué difícil es el ser humano: Nacer no pide, vivir no sabe y morir no quiere .

Los tres últimos deseos de Alejandro El Grande.

Encontrándose al borde de la muerte, Alejandro convocó a sus generales y les comunicó sus tres últimos deseos:
1 - Que su ataúd fuese llevado en hombros y transportado por los mejores médicos de la época
2 - Que los tesoros que había conquistado (plata, oro, piedras preciosas), fueran esparcidos por el camino hasta
su tumba, y...
3 - Que sus manos quedaran balanceándose en el aire, fuera del ataúd, y a la vista de todos

Uno de sus generales, asombrado por tan insólitos deseos, le preguntó a Alejandro cuáles eran sus razones.

Alejandro le explicó:

1 - Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd para así mostrar que ellos NO tienen, ante la muerte, el poder de curar.
2 - Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí se quedan.
3 - Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que vinimos con las manos vacías, y con las manos vacías partimos, cuando se nos termina el más valioso tesoro que es el tiempo.

Al morir nada material te llevas.

"EL TIEMPO" es el tesoro más valioso que tenemos porque Es Limitado. Podemos producir más dinero, pero no más tiempo...
Cuando le dedicamos tiempo a una persona, le estamos entregando una porción de nuestra vida que nunca podremos recuperar, nuestro tiempo es nuestra vida
EL MEJOR REGALO que le puedes dar a alguien es tu tiempo y SIEMPRE se le regala a la familia o a un buen amigo.

jueves, 23 de febrero de 2017

LOS 12 MEJORES PROVERBIOS CHINOS...

 

En la vida hay situaciones que nos preocupan y que no vemos la solución a simple vista, pero a veces la solución es tan sencilla como en los proverbios. Aquí os dejo algunos.

1. El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona. Uno de los proverbios sabios para ser inteligente.

2. Tanto los que piensan que pueden hacer algo como los que no, están en lo cierto. Ejemplo de proverbios sabios para lograr tus metas.

3. El primer paso para conseguir lo que uno quiere, es saber qué quiere. Otro de los proverbios sabios para alcanzar lo que estás buscando.

4. Escucha y serás sabio; el comienzo de la sabiduría es el silencio. Grandes proverbios sabios para sensatos.

5. Si te caes siete veces, levántate ocho. Estos proverbios sabios indican que nuca hay que rendirse.

6. Perdonar es volver las cosas a su estado de libertad original. Proverbios sabios de perdón, siempre necesarios para lograr la unión.

7. El que teme sufrir, sufre de temor. Estos proverbios sabios son para que dejes el miedo de un lado.

8. Por la ignorancia nos equivocamos, y por las equivocaciones aprendemos. Proverbios sabios para ver el lado bueno de lo que a veces parece malo.

9. El saber tiene sentido cuando lo usas para servir. Proverbios sabios para utilizar el conocimiento en lo correcto.

10. Los árboles más viejos dan los frutos más dulces. El respeto a los ancianos y aprender de ellos es uno de los mejores proverbios sabios.

11. No hay que olvidar que la más larga caminata comienza siempre por un paso. Este es uno de los mejores proverbios sabios porque nos hace reflexionar, tanto los más grandes errores como  los más grandes éxitos siempre comienzan por un paso.

12. Muévete hacia una meta con la certeza de que tu esfuerzo dará fruto. Haz las cosas pensando en que tendrás éxito, es el último de los proverbios sabios de esta lista.
¿Qué os ha parecido estos proverbios sabios? ¿Conocéis otros proverbios sabios que queráis compartir?


martes, 14 de febrero de 2017

LA SABIDURÍA DEL SILENCIO...


Cuando estamos en A SABIDURÍA DEL SILENCÍO una situación difícil necesitamos escuchar más que hablar
Hasta los insensatos, cuando se callan, parecen sabios.

Sócrates, el sabio filósofo griego, decía que la elocuencia es, muchas veces, una manera de exaltar falsamente lo que es pequeño y disminuir lo que, de hecho, es grande. La palabra puede ser mal usada, enmascarada y emplearse para el disimulo. Es por eso que los sabios siempre han enseñado que sólo debemos hablar “cuando nuestras palabras sean más valiosas que nuestro silencio”.

La razón es simple: nuestras palabras tienen poder para construir o para destruir. Éstas pueden generar paz, concordia, comodidad, consuelo, pero también pueden generar odio, resentimiento, angustia, tristeza y mucho más. “Hasta al necio, si calla, se le tiene por sabio, por inteligente, si cierra los labios” (Pr 17, 28).

El silencio es valioso, y cuando estamos en una situación difícil necesitamos escuchar más que hablar, pensar más que actuar, meditar más que correr. Tanto la palabra como el silencio revelan nuestro ser, nuestra alma, aquello que está dentro de nosotros.

Jesús dijo que “de lo que rebosa el corazón habla su boca” (Lc 6, 45). Basta conversar durante algunos minutos con una persona para conocer su interior revelado por sus palabras; de ahí la importancia de saber escuchar al otro con paciencia para poder conocer de verdad su alma. Sin ello, corremos el riesgo de etiquetar rápidamente a la persona con adjetivos negativos.

Sabemos que las palabras son más poderosas que los cañones; estas provocan revoluciones, conversiones y muchas otros cambios. La Biblia, muchas veces, llama nuestra atención sobre la fuerza de nuestras palabras. “El hombre halla alegría en la respuesta de su boca; una palabra a tiempo, ¡qué cosa más buena!” (Pr 15, 23).

Cuánta discordia existe en las familias y en las comunidades a causa de los chismes, las calumnias, las injurias, las murmuraciones. Es necesario aprender que cuando nos equivocamos por nuestras palabras, cuando éstas hieren injustamente al hermano, tenemos que tener el valor sagrado de ir hasta él y pedirle perdón.

Jesús dice que seremos juzgados por nuestras palabras: “Os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres darán cuenta en el día del Juicio. Porque por tus palabras serás declarado justo y por tus palabras serás condenado”. (Mt 12, 36-37).

Nuestras palabras deben ser “buenas”, es decir, siempre generar bienestar, la edificación del alma, el consuelo del corazón; la corrección necesaria con caridad. Si no fuera así, es mejor callar.

San Pablo tiene una enseñanza concreta sobre cuándo y cómo usar la belleza de ese don que Dios nos dio que es la palabra: “No salga de vuestra boca palabra dañina, sino la que sea conveniente para edificar según la necesidad y hacer el bien a los que os escuchen” (Ef 4, 29).

Nos equivocamos mucho con nuestras palabras, pero ¿por qué? En primer lugar porque somos orgullosos, queremos enseguida “tener la palabra” frente a los demás; mal interpretamos el problema o el asunto y queremos dar “nuestra opinión”, que muchas veces es vacía, insensata, porque es inmadura, irreflexiva.

Otras veces, nos equivocamos porque hablamos con “la sangre caliente”; cuando el alma está agitada. En ese momento, la grandeza del alma consiste en callar, en contener la furia, en dominar el ego herido y buscar fortaleza en el silencio.

Habla con sinceridad, reacciona con sentido común, sin exaltación y sin rabia, y expresa tu opinión con cautela, después de haber entendido bien lo que está en discusión. Muchas veces, en los debates, nos cansamos de ver a mucha gente hablando y poca dispuesta a escuchar.

Los grandes hombres son quienes abren la boca cuando los demás ya no tienen nada más que decir. Pero para eso, es necesario ejercitar la voluntad; se necesita la gracia de Dios porque nuestra naturaleza por sí sola no se contiene.
Dios nos habla en el silencio, cuando la agitación del alma ha terminado; cundo la brisa suave ha sustituido a la tempestad; cuando Su palabra cala hondo en nuestra alma; porque “es eficaz y capaz de escrutar los pensamientos de nuestro corazón” (cf Heb 4,12).

Por Felipe Aquino (Cleofás). Publicado en www.religionenlibertad

domingo, 12 de febrero de 2017

MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA CUARESMA 2017


El Papa Francisco se detiene en la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro para explicar que la Cuaresma “es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en él o en ella el rostro de Cristo”.



Queridos hermanos y hermanas:
La Cuaresma es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrección, la victoria de Cristo sobre la muerte. Y en este tiempo recibimos siempre una fuerte llamada a la conversión: el cristiano está llamado a volver a Dios «de todo corazón» (Jl 2,12), a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Señor. Jesús es el amigo fiel que nunca nos abandona, porque incluso cuando pecamos espera pacientemente que volvamos a él y, con esta espera, manifiesta su voluntad de perdonar (cf. Homilía, 8 enero 2016).
La Cuaresma es un tiempo propicio para intensificar la vida del espíritu a través de los medios santos que la Iglesia nos ofrece: el ayuno, la oración y la limosna. En la base de todo está la Palabra de Dios, que en este tiempo se nos invita a escuchar y a meditar con mayor frecuencia
La Cuaresma es un tiempo propicio para intensificar la vida del espíritu a través de los medios santos que la Iglesia nos ofrece: el ayuno, la oración y la limosna. En la base de todo está la Palabra de Dios, que en este tiempo se nos invita a escuchar y a meditar con mayor frecuencia. En concreto, quisiera centrarme aquí en la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro (cf. Lc 16,19-31). Dejémonos guiar por este relato tan significativo, que nos da la clave para entender cómo hemos de comportarnos para alcanzar la verdadera felicidad y la vida eterna, exhortándonos a una sincera conversión.
1. El otro es un don
La parábola comienza presentando a los dos personajes principales, pero el pobre es el que viene descrito con más detalle: él se encuentra en una situación desesperada y no tiene fuerza ni para levantarse, está echado a la puerta del rico y come las migajas que caen de su mesa, tiene llagas por todo el cuerpo y los perros vienen a lamérselas (cf. vv. 20-21). El cuadro es sombrío, y el hombre degradado y humillado.
Lázaro nos enseña que el otro es un don. La justa relación con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor
La escena resulta aún más dramática si consideramos que el pobre se llama Lázaro: un nombre repleto de promesas, que significa literalmente «Dios ayuda». Este no es un personaje anónimo, tiene rasgos precisos y se presenta como alguien con una historia personal. Mientras que para el rico es como si fuera invisible, para nosotros es alguien conocido y casi familiar, tiene un rostro; y, como tal, es un don, un tesoro de valor incalculable, un ser querido, amado, recordado por Dios, aunque su condición concreta sea la de un desecho humano (cf. Homilía, 8 enero 2016).
La Cuaresma es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en él o en ella el rostro de Cristo
Lázaro nos enseña que el otro es un don. La justa relación con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor. Incluso el pobre en la puerta del rico, no es una carga molesta, sino una llamada a convertirse y a cambiar de vida. La primera invitación que nos hace esta parábola es la de abrir la puerta de nuestro corazón al otro, porque cada persona es un don, sea vecino nuestro o un pobre desconocido. La Cuaresma es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en él o en ella el rostro de Cristo. Cada uno de nosotros los encontramos en nuestro camino. Cada vida que encontramos es un don y merece acogida, respeto y amor. La Palabra de Dios nos ayuda a abrir los ojos para acoger la vida y amarla, sobre todo cuando es débil. Pero para hacer esto hay que tomar en serio también lo que el Evangelio nos revela acerca del hombre rico.
2. El pecado nos ciega
La parábola es despiadada al mostrar las contradicciones en las que se encuentra el rico (cf. v. 19). Este personaje, al contrario que el pobre Lázaro, no tiene un nombre, se le califica sólo como «rico». Su opulencia se manifiesta en la ropa que viste, de un lujo exagerado. La púrpura, en efecto, era muy valiosa, más que la plata y el oro, y por eso estaba reservada a las divinidades (cf. Jr 10,9) y a los reyes (cf. Jc 8,26). La tela era de un lino especial que contribuía a dar al aspecto un carácter casi sagrado. Por tanto, la riqueza de este hombre es excesiva, también porque la exhibía de manera habitual todos los días: «Banqueteaba espléndidamente cada día» (v. 19). En él se vislumbra de forma patente la corrupción del pecado, que se realiza en tres momentos sucesivos: el amor al dinero, la vanidad y la soberbia (cf. Homilía, 20 septiembre 2013).
En lugar de ser un instrumento a nuestro servicio para hacer el bien y ejercer la solidaridad con los demás, el dinero puede someternos, a nosotros y a todo el mundo, a una lógica egoísta que no deja lugar al amor e impide la paz
El apóstol Pablo dice que «la codicia es la raíz de todos los males» (1 Tm 6,10). Esta es la causa principal de la corrupción y fuente de envidias, pleitos y recelos. El dinero puede llegar a dominarnos hasta convertirse en un ídolo tiránico (cf. Exh. ap. Evangelii gaudium, 55). En lugar de ser un instrumento a nuestro servicio para hacer el bien y ejercer la solidaridad con los demás, el dinero puede someternos, a nosotros y a todo el mundo, a una lógica egoísta que no deja lugar al amor e impide la paz.
La parábola nos muestra cómo la codicia del rico lo hace vanidoso. Su personalidad se desarrolla en la apariencia, en hacer ver a los demás lo que él se puede permitir. Pero la apariencia esconde un vacío interior. Su vida está prisionera de la exterioridad, de la dimensión más superficial y efímera de la existencia (cf. ibíd., 62).
El fruto del apego al dinero es una especie de ceguera: el rico no ve al pobre hambriento, llagado y postrado en su humillación
El peldaño más bajo de esta decadencia moral es la soberbia. El hombre rico se viste como si fuera un rey, simula las maneras de un dios, olvidando que es simplemente un mortal. Para el hombre corrompido por el amor a las riquezas, no existe otra cosa que el propio yo, y por eso las personas que están a su alrededor no merecen su atención. El fruto del apego al dinero es una especie de ceguera: el rico no ve al pobre hambriento, llagado y postrado en su humillación.
Cuando miramos a este personaje, se entiende por qué el Evangelio condena con tanta claridad el amor al dinero: «Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero» (Mt 6,24).
3. La Palabra es un don
El Evangelio del rico y el pobre Lázaro nos ayuda a prepararnos bien para la Pascua que se acerca. La liturgia del Miércoles de Ceniza nos invita a vivir una experiencia semejante a la que el rico ha vivido de manera muy dramática. El sacerdote, mientras impone la ceniza en la cabeza, dice las siguientes palabras: «Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás». El rico y el pobre, en efecto, mueren, y la parte principal de la parábola se desarrolla en el más allá. Los dos personajes descubren de repente que «sin nada vinimos al mundo, y sin nada nos iremos de él» (1 Tm 6,7).
La liturgia del Miércoles de Ceniza nos invita a vivir una experiencia semejante a la que el rico ha vivido de manera muy dramática
También nuestra mirada se dirige al más allá, donde el rico mantiene un diálogo con Abraham, al que llama «padre» (Lc 16,24.27), demostrando que pertenece al pueblo de Dios. Este aspecto hace que su vida sea todavía más contradictoria, ya que hasta ahora no se había dicho nada de su relación con Dios. En efecto, en su vida no había lugar para Dios, siendo él mismo su único dios.
El rico sólo reconoce a Lázaro en medio de los tormentos de la otra vida, y quiere que sea el pobre quien le alivie su sufrimiento con un poco de agua. Los gestos que se piden a Lázaro son semejantes a los que el rico hubiera tenido que hacer y nunca realizó. Abraham, sin embargo, le explica: «Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces» (v. 25). En el más allá se restablece una cierta equidad y los males de la vida se equilibran con los bienes.
En el más allá se restablece una cierta equidad y los males de la vida se equilibran con los bienes
La parábola se prolonga, y de esta manera su mensaje se dirige a todos los cristianos. En efecto, el rico, cuyos hermanos todavía viven, pide a Abraham que les envíe a Lázaro para advertirles; pero Abraham le responde: «Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen» (v. 29). Y, frente a la objeción del rico, añade: «Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto» (v. 31).
De esta manera se descubre el verdadero problema del rico: la raíz de sus males está en no prestar oído a la Palabra de Dios; esto es lo que le llevó a no amar ya a Dios y por tanto a despreciar al prójimo
De esta manera se descubre el verdadero problema del rico: la raíz de sus males está en no prestar oído a la Palabra de Dios; esto es lo que le llevó a no amar ya a Dios y por tanto a despreciar al prójimo. La Palabra de Dios es una fuerza viva, capaz de suscitar la conversión del corazón de los hombres y orientar nuevamente a Dios. Cerrar el corazón al don de Dios que habla tiene como efecto cerrar el corazón al don del hermano.
La Palabra de Dios es una fuerza viva, capaz de suscitar la conversión del corazón de los hombres y orientar nuevamente a Dios
Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo. El Señor ―que en los cuarenta días que pasó en el desierto venció los engaños del Tentador― nos muestra el camino a seguir.
Que el Espíritu Santo nos guíe a realizar un verdadero camino de conversión, para redescubrir el don de la Palabra de Dios, ser purificados del pecado que nos ciega y servir a Cristo presente en los hermanos necesitados.
Que el Espíritu Santo nos guíe a realizar un verdadero camino de conversión, para redescubrir el don de la Palabra de Dios, ser purificados del pecado que nos ciega y servir a Cristo presente en los hermanos necesitados
Animo a todos los fieles a que manifiesten también esta renovación espiritual participando en las campañas de Cuaresma que muchas organizaciones de la Iglesia promueven en distintas partes del mundo para que aumente la cultura del encuentro en la única familia humana. Oremos unos por otros para que, participando de la victoria de Cristo, sepamos abrir nuestras puertas a los débiles y a los pobres. Entonces viviremos y daremos un testimonio pleno de la alegría de la Pascua.


Vaticano, 18 de octubre de 2016
Fiesta de san Lucas Evangelista
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Francisco